Por
lo general, el número cuarenta parece señalar algo importante en nuestra vida,
pues desde nuestro nacimiento los primeros cuarenta días de existencia parecen
ser fundamentales, y una vez pasada esta cuarentena se reafirma nuestra
continuidad en este mundo. Esta cifra parece mantenerse como una frontera
existencial y un punto de no retorno, donde solemos realizar el balance de lo
conseguido hasta el momento y si todo ello está en consonancia con los deseos
personales, si se han cumplido las expectativas propuestas hace años, o si por
el contrario nos hallamos muy lejos de las mismas. Es cuando suele aparecer la
llamada crisis de los cuarenta, donde muchos reflexionan sobre el punto en que
se encuentran en la vida, donde nuestra biología presiona con distintos cambios
hormonales y coincidiendo además con el momento en que dejamos atrás la juventud
para entrar en la madurez y en un tiempo de razón. Cuarenta años pueden
significar ese instante de plenitud y un punto de inflexión en la vida.
En
algunos casos, esta crisis de los cuarenta se manifiesta mediante una serie de
síntomas, que pueden venir acompañados por un cuadro de depresión y ansiedad,
debido a las presiones sociales y familiares si no se han cumplido determinados
hitos en la vida personal, como casarse o tener hijos, así como un fuerte deseo
de cambio y de establecer nuevas pretensiones y objetivos en la vida.
El
planeta Urano tiene un amplio periodo de revolución, pues su traslación la realiza
en un periodo de 84,3 años, es decir, emplea todo este tiempo en dar una vuelta
completa al zodiaco. Si observamos los tránsitos de Urano, uno de los más
importantes se produce entorno a los 42 años, pues realizará una oposición a
nuestro Urano natal, coincidiendo con el estado personal antes descrito, pues
esta posición de Urano suele sincronizarse con importantes cambios y con la
idea de tomar nuevas orientaciones en la vida. Dependiendo de la ubicación de
Urano en nuestra carta natal, así se manifestarán estos deseos de cambio, involucrando
la esfera de la vida donde este planeta esté presente, es decir, la Casa que
alberga esta posición, si por ejemplo encontramos a Urano en la Casa 6ª o 10ª,
es muy probable que esta crisis de los cuarenta se relacione con un cambio de
actividad laboral o profesional, y la fuente de insatisfacción sea el trabajo.
Esta oposición de Urano representa el deseo de liberación de todo aquello que
nos oprime, y en este caso el elemento opresor está representado por el
trabajo, el cual se plantea como algo que debemos cambiar en nuestra vida.
He
podido contrastar otros casos donde la posición de Urano en la Casa 7ª, lleva a
un inexorable cambio de pareja sobre los 42-43 años, donde siempre debemos
tener en cuenta otros factores como la Revolución Solar, Lunar, las direcciones
y otros tránsitos que se produzcan durante el periodo contemplado. Si Urano se
encuentra en la Casa 5ª, los hijos pueden ser la fuente de esos cambios y para
aquellos que lo tengan en la Casa 2ª pueden esperar durante este tránsito un
importante vuelco en sus finanzas.
Los
grandes tránsitos marcan importantes periodos en la vida, son los momentos en
que tomamos grandes decisiones que señalan nuevas direcciones en nuestra
existencia, así como prolongados estados anímicos que nos inducen a determinadas
medidas que tienen un claro efecto en nuestras vidas.


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