La sensibilidad humana da para mucho y tiene una amplia expresión cuando ponemos en marcha todos nuestros sentidos, y sobre todo cuando aceleramos nuestras cualidades intuitivas e instintivas, llegando a tener una visión global tanto del pasado, como de nuestro futuro. Con frecuencia tenemos serias muestras de que alguien contempla y se anticipa a hechos futuros, y llegado el momento las circunstancias concurren según los pronósticos establecidos, esto ha ocurrido así desde el principio de los tiempos, y hay personas que por su sensibilidad tienen acceso a datos que solo se encuentran en un tiempo futuro. Otros en cambio, combinan el propio sentido intuitivo con algún tipo de instrumento, un medio o conducto que lo lleve al espacio temporal esperado, de donde puedan extraer la información deseada. Según la concepción lineal del tiempo que tienen la mayoría de las civilizaciones humanas, el futuro es la porción de la línea temporal que todavía no ha sucedido; visto de otro modo, es una conjetura que bien puede ser anticipada, pronosticada, especulada, postulada, teorizada o calculada a partir de datos en un instante de tiempo concreto, y donde las palabras posibilidad o probabilidad cobran un verdadero sentido.
Teniendo
en cuenta esta línea temporal y contemplando un determinado hecho, observamos
que el mismo está acotado tanto por su pasado, como por su futuro, por lo tanto
pensar que la total influencia para que una circunstancia concurra es solo del
primero de ellos, del pasado, es una visión incompleta del asunto. Dos personas
se casan influenciadas por un conocimiento previo, por unos años de relación o
noviazgo que determina una boda, pero a nuestro entender esta misma unión se
verá igualmente influenciada por los acontecimientos futuros, los hijos que
puedan venir o las circunstancias que el matrimonio puede pasar. Hijos que
vendrán años después ya están influyendo en el tipo de vivienda que la pareja
puede adquirir, número de habitaciones y un espacio para alguien que aún no
está, pero que en la mayoría de los casos saben que estará, y aunque la
elección de una casa familiar pueda parecer obvio, no todos los casos son
iguales.
Quien
vive en una zona sísmica y tiene pájaros en la casa, conoce el hecho de que las
aves tienen un fuerte sentido para detectar las ondas sísmicas horas antes de
que se produzca un terremoto. Estos movimientos telúricos crean un campo de
tensiones y un tipo de “ondas elásticas”, que de manera instintiva son
recogidas por los pájaros, propiciando una fuerte resistencia y estrés en su
comportamiento. Estas ondas sísmicas imperceptibles para nosotros ya están
influenciando el pasado sobre un hecho futuro muy próximo, como puede ser un
terremoto. Muchos elementos del reino animal tienen un sentido o instinto del
peligro muy acusado, y ante determinadas circunstancias futuras de sequía,
inundaciones, o erupción de un volcán, hace tiempo que abandonaron ese lugar
por el peligro inminente, por un hecho subyacente que aún no se ha producido,
pero que está influenciando toda una migración de colonias enteras de distintas
especies. La desaparición de un género animal en un determinado ecosistema es una
clara influencia del futuro y no del pasado.
Ante
estos hechos cabe preguntarnos si dentro de esta línea temporal existe el
futuro, pues para algunos el devenir es algo que está en constante movimiento y
que depende de las variables y decisiones que tomemos cada día. El futuro puede
ser distinto en función de estas actitudes diarias, pero me temo que esto
controla nuestro futuro más inmediato y a pequeña escala, el futuro a grandes
rasgos es algo más que controlar nuestros fallos o medidas, y dependen en la
mayoría de las ocasiones de hechos que no podemos controlar o que escapan a
nuestra voluntad. Aun así, siempre insistiré en que somos los principales
actores de lo que nos ocurra, pero no los únicos. “Tomemos las riendas de
nuestro futuro, o el futuro tomará las suyas”.
Entender
la influencia del pasado sobre hechos que concurren es fácil, reconocer ese
conjunto de probabilidades, esas opiniones con respecto al mañana, el análisis
de las fuentes, en definitiva todo ese conjunto de patrones y tendencias, como
decimos, no entraña muchas dificultades, pero reconocer la influencia del
futuro es algo más complejo, y es aquí donde el conocimiento de la astrología
cobra gran importancia, pues la misma señala de un modo claro las tendencias o
patrones que vamos siguiendo y con las que formaremos un futuro probable, y en
muchos de los casos nos servirá para advertir esa influencia de los hechos
futuros, teniendo un claro reconocimiento en el presente.

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