Hace muchos años un maestro de
astrología nos enseñaba que para establecer un pronóstico fiable debíamos hacer
uso de todas las técnicas astrológicas conocidas, es decir, no bastaba con
observar una posición notable en una Revolución Solar y decidir que esta
circunstancia era única y probable, no era suficiente determinar una
configuración concreta en una Revolución Lunar y darla por concluyente, o sopesar
la órbita de un determinado tránsito planetario y entenderlo como algo
definitivo. Muchos pronósticos han sido errados por dejarnos llevar por el
entusiasmo cuando encontramos aquello que estamos buscando, siendo la posición
que observamos un verdadero espejismo que nos lleva a conclusiones equivocadas.
Técnicas cíclicas como las Revoluciones Solares y Lunares, así como las
progresadas, tránsitos, progresiones y direcciones, deben ser contempladas y
contrastadas a la hora de establecer un presagio y recomendación sobre un hecho
en concreto, y como decía aquel maestro, entonces y solo entonces tenemos el
90% de posibilidades de que el suceso pueda materializarse, pues siempre hay un
porcentaje que no controlamos, un conjunto de variables que obedecen a una
serie de razones que escapan a nuestro entendimiento. Por otro lado, debemos
tener en cuenta el contexto de la persona objeto de la consulta, pues para una
misma disposición planetaria pueden existir varias versiones interpretativas en
función del perfil personal del consultante.
Establecer un pronóstico fiable
no resulta fácil y hay que concretar muchos extremos de la carta astrológica,
tanto en su versión estática como dinámica, y observar igualmente el entorno y
circunstancia de la persona que nos consulta, estableciendo un futuro probable
para un momento o periodo determinado. Particularmente, entendemos el futuro
como algo que están en constante movimiento y que descubrimos nuestro devenir
mediante la elección de una serie de variables, muchas de ellas indicadas por
los propios astros mediante sus perfiles y tendencias, aunque en un sentido más
profundo también puede ocurrir lo citado por Jean de la Fontaine que según
decía: Con frecuencia encontramos nuestro destino por los caminos que tomamos
para evitarlo.


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