domingo, 15 de enero de 2017

ADIVINA, ADIVINANZA


El ejercicio de la astrología nunca ha sido fácil y a pesar de ser una de las ramas del saber más antiguas de nuestro mundo, siempre se encuentra en ese espacio sin definir donde muchos no saben bien donde ponerla. Algunos la entienden como una ciencia, otros como un arte y durante los últimos años aumenta la tendencia en concebirla como una creencia. Tal vez, sea un poco de todo y tenga algo de cada uno de éstos elementos, con independencia de que cada cual la contemple del modo que mejor la entienda. Al contrario de lo que muchos puedan creer, el pronóstico no es la razón principal de la Astrología, si bien lo observamos como una consecuencia de la misma, como una acción o posibilidad más que nos ofrece, pues para muchos, las razones principales de la astrología es el conocimiento general de nuestro mundo, y la predicción es un corolario más de este conjunto de conocimientos. Establecer un buen pronóstico es llegar a la verdad, y a la misma puede llegarse por muchos caminos, siendo muy probable que la Astrología nos ofrezca una de esas vías, pero entender un futuro probable, llegar a contemplar un estadio próximo tiene sus dificultades y sobre todo, sus límites. A veces, cuando encadenamos una serie de aciertos por lo general tendemos a desear más, a querer lo imposible y ambicionar cuestiones que están fuera de los fines de la astrología, provocando nuestra frustración y desengaño, exigiendo unos términos, a veces absurdos, que están muy lejos de una seria propuesta de tendencias futuras, y tal vez, es cuando llega el momento de desear, con todos mis respetos, más que un pronóstico, una adivinanza.

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