Todos nacemos diferentes y los
atributos personales, para bien o para mal, muestran nuestras singularidades,
no hay un ser humano exacto a otro, como tampoco hay una Carta Astral igual a
otra, y del mismo modo que el ADN constituye nuestro código genético, el
Cosmograma o el horóscopo nos personifica de un modo gráfico y simbólico. El
Mapa Astral es algo tan nuestro como la sangre que circula por las venas, pues
representa ese ADN Zodiacal que nos define y que dentro de su información tiene
contenida ese mecanismo del futuro, pues sabe quiénes somos, que recorrido y
desarrollo tenemos, nuestras posibilidades dentro del entorno, así como nuestro
futuro probable que desde nuestro nacimiento nos señala. La Carta Astral es un
gran compendio de nuestra vida, donde se encuentran muchas de las razones de
nuestra persona y existencia, una gráfica donde están representadas ese
conjunto de fuerzas y energía, que desde el momento del alumbramiento nos
acompañarán para siempre y que darán forma a nuestro carácter, a las decisiones
que podamos tomar y por lo tanto a nuestro futuro. Como muchos saben, una Carta
Astral es una instantánea del cielo en el momento de nuestro nacimiento,
posiciones estáticas que quedarán impresas “en nuestro ADN” y que nos
acompañarán para el resto de nuestra vida.

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