Decidir entre el amor de dos personas es más común de lo que parece, pues en un mundo donde las relaciones personales son abundantes y nos llegan por distintos canales, es normal que se pueda entrar en relación con personas que inicialmente podemos calificar como interesantes, y más tarde, algo más que eso. Entender a cada individuo en su conjunto es difícil, más aún cuando nos vemos nublados por esos primeros momentos donde todo parece ser perfecto y el sujeto que tenemos delante puede ser el hombre o la mujer de nuestra vida. Muchos se atreven dar un gran paso en sus vidas que tiempo después lamentan, y otros en cambio pierden una gran oportunidad. Pero, cómo podemos valorar con acierto toda esta cuestión, cómo podemos saber que no nos equivocamos ante un paso como éste que puede ser trascendente en nuestra vida, cómo podemos asegurar nuestro propósito y en alguna medida adivinar lo que tenemos por delante, pues como ya hemos tratado en otras ocasiones mediante las distintas técnicas y herramientas que la astrología pone a nuestro alcance, y en este caso la “Sinastría” o la comparación de dos Cartas Astrales puede decir mucho sobre el futuro de nuestra vida con esa persona, y sobre todo, conocer si se trata de una persona válida y concurrente con nosotros y si ambos tienen un futuro por delante.En los tiempos actuales las personas se mueven con una mayor desinhibición, buscan lo que quieren y sobre todo desean alcanzar la felicidad. El mundo es menos conformista y si en un pasado nos unimos a una persona que no es la adecuada, siempre hay un momento para remediarlo, y no sufrir toda la vida al lado de alguien que realmente no es la persona que está destinada a hacernos felices. En los últimos meses he recibido varias consultas en este sentido, ofreciendo datos muy concretos sobre las personas y circunstancias que han intervenido en una relación, y en ninguno de estos casos he tenido dudas sobre los resultados obtenidos mediante el análisis de las sinastrías correspondientes.
Uno de éstos últimos casos corresponde a una mujer que está casada desde hace diez años, tiene dos niños y nos une una gran amistad. Desde hace un año aproximadamente tiene una relación con una persona de su trabajo, por su sentido ético lo puso en conocimiento de su marido y actualmente viven separados; ella vive sin acompañante junto a sus dos hijos y aún tiene que tomar una decisión. Ella es abogada y su nuevo hombre ideal es compañero de profesión del mismo despacho, por lo que parecen tener mucho en común. La comparativa de los mapas astrológicos, entre uno y otro, es muy concreta y hay poco margen para el error. La sinastría con el cosmograma del marido arroja unos valores muy pobres, en realidad hay muy pocos elementos de unión, no hay grandes disonancias y la existencia al lado de esta persona puede transcurrir por ciertos cauces de tranquilidad y equilibrio, pero no existen esos fuertes nexos de unión que pueda hacer que la pasión salte entre ambos. En cambio la sinastría con su nuevo compañero es totalmente distinta, pues el Venus de ella se encuentra en conjunción con el Sol de él, y tengo que decir que una conjunción muy ajustada, por otro lado el Sol de ella está en conjunción con el regente de la Casa VII, sector matrimonial, en el mapa de él, por lo que no me extraña que pronto contraigan matrimonio; ambos parecen tener mucho en común y realmente lo tienen.Cuando le comuniqué mi parecer sobre el asunto, prácticamente ya había tomado una decisión, pues su intuición y corazón así se lo indicaban, ahora está mucho más segura del importante paso que próximamente dará y que cambiará su vida por completo.
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