lunes, 28 de julio de 2014

LA CONSULTA SOBRE SU HIJA

Hace años tuve la oportunidad de realizar una consulta peculiar, una pareja que conozco desde hace bastante tiempo vino a preguntarme por asuntos profesionales y de negocios, ambos son propietarios de una pequeña empresa textil, desde hace mucho y en la medida que servidor es capaz, les vengo prestando tanto orientación personal, como en sus actividades comerciales. Son personas prudentes en todo lo que hacen y allí donde intuyen un problema, intentan darle solución antes que se presente, tal vez sea por ello, que dentro de este orden de anticipación me vienen consultando desde hace años. Recuerdo que en aquella entrevista todo fue bien y conforme a las previsiones, salvando algunas circunstancias de escaso relieve, todo saldría como ambos tenían pensado, pues la vida de estas dos personas tiene pocos misterios, siendo muy previsible. Analizamos algunas operaciones comerciales que se iban a producir en los próximos meses, y nos aseguramos que Neptuno y la posibilidad de un engaño no estuvieran presentes y observando los aspectos de Venus, Júpiter y la Luna. Todo en orden, como viene siendo habitual en la vida de esta pareja.

Al término, la mujer me pidió que le echara un vistazo al mapa astrológico de su hija, la misma que conocía prácticamente desde su nacimiento y me sorprendió comprobar que ya contaba con diecisiete años. Comentamos un par de anécdotas y mientras hablaba con los padres iba desplazando la rueda correspondiente a las Revoluciones Solares de mi software astrológico, hasta que vi algo que me llamo mucho la atención, la madre que notó el cambio en mi expresión, me preguntó qué ocurría, y se lo dije. En el horóscopo anual correspondiente a los veinte años, aparecía un brillante Venus en Tauro, en conjunción con la cúspide de la Casa VII, la Luna se encontraba igualmente conjunta a la cúspide de la Casa V, aunque dentro de un arco más amplio. Les pregunté a los padres si su hija tenía novio y ambos respondieron de forma negativa, fue cuando les hablé de la posibilidad o tendencia que su hija pudiera quedar embarazada y que contrajese matrimonio en esa fecha. Venus en Tauro despliega toda su fuerza energética y en conjunción con la cúspide de la Casa VII nos advertía de un matrimonio precoz, y la Luna en la Casa V, nos indicaba la posibilidad de un embarazo. El mapa natal de la interesada no ofrecía problemas para un matrimonio temprano y los tránsitos planetarios iban dentro del mismo orden, indicando posiciones muy cercanas al mapa anual.


Cuando joven, mis maestros siempre me advertían que para realizar un buen pronóstico siempre hay que verificarlos bajo todos los procedimientos y técnicas disponibles, y cuando la mayoría apuntaban en la misma dirección era el momento de pronunciarnos. En el caso que les expongo se daba esta circunstancia, pues las técnicas de pronóstico en su mayoría respaldaban la idea de un embarazo y matrimonio temprano. Advertí a los padres de esto mismo y me consta que hablaron con su hija, pues la misma vino poco después acompañada de su madre. En el curso de los años he tenido la sensación de haber evitado un destino probable, de haber sorteado circunstancias adversas que hubiesen llevado mi vida por otro camino, pero esto mismo solo puede hacerse con la experiencia de los años, y en alguna medida, con las herramientas necesarias; de joven esto no era así, incluso contemplando de modo anticipado ciertos aspectos de mi vida me desplomaba sobre ellos de modo inevitable, dando cuenta de lo inexorable del destino y no sabiendo que solo eran tendencias, que el futuro es algo que está en constante movimiento y lo establecemos cada día. La joven se casó y ahora tiene un precioso hijo de tres años, y cada vez que me la encuentro, observo una luz brillante en sus ojos, que siempre apuntan al niño que lleva en sus brazos.

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