lunes, 11 de agosto de 2014

EL PRONÓSTICO EXPERIMENTAL EN ASTROLOGÍA

En la ciencia moderna todos aspiran a pronosticar, a predecir el futuro y ajustando sus teorías, ponen a punto un conjunto de ideas y variables, emitiendo una prospectiva que deberá ser cierta. Muchos científicos argumentan que el pronóstico constituye una de las esencias claves en el conjunto de una teoría científica, o del modelo científico, pues la forma más común de entender que un teorema es válido, es anticipando la verdad existente en el mismo. La historia estudia el pasado, analiza tiempos pretéritos para entender nuestro futuro y una de sus frases más comunes es, “que la historia no se repita”, para no incurrir en los mismos errores que se cometieron en tiempo pasado. La sociología nos adelanta y advierte sobre determinados modelos sociales, hacia donde nos encaminamos, la influencia de las nuevas tecnologías y en qué nos convertiremos en un futuro; y la física con el clásico ejemplo que hemos sufrido todos en el colegio, lo que tarda un móvil en llegar a un lugar determinado, a una velocidad concreta, un pronóstico que por lo general suele ser exacto, un éxito en el palmarés de esta ciencia que le ha ido muy bien y granjeado un gran respeto.

Llegados a este punto es cuando nos hacemos la siguiente pregunta: ¿Es la Astrología diferente, o mantiene las mismas ambiciones que el resto de ciencias? La Astrología también quiere pronosticar, pues como afirman algunos científicos, forma parte de su propia esencia, y además traslada una considerable ventaja con respecto a otros en toda esta cuestión, pues lleva haciéndolo miles de años, cuando el resto de las ciencias, poco más de doscientos años, siendo un nuevo espacio donde aún se mueven con dificultad. Pero,  ¿cuáles son los problemas a la hora de hacer un buen pronóstico?, ¿qué es pronosticar?, o sencillamente ¿qué es y en qué consiste el futuro? Hay muchas definiciones sobre el pronóstico, pero hay una que prefiero de forma especial, y dice: adivinar es imaginar con justeza. A veces, la intuición y la imaginación juegan un papel demasiado importante para ser obviado por la ciencia, en combinar todas esas formas, posiciones y aspectos de un mapa astral, siendo algo que aún no puede hacer una computadora.

No hay una definición clara sobre el futuro, lo que sabemos del mismo, como se mueve y comporta, si podemos evitarlo o nos vemos inevitablemente abocados al mismo; después de infinitos estudios poco se sabe sobre el futuro, que probablemente sea la ecuación que está imbricada en nuestro particular espacio-tiempo y que es complicado de despejar. Es muy probable que un astrólogo tenga una concepción más amplia sobre el futuro, pues no es difícil establecer unas justas correlaciones con el Universo que nos rodea y las cuestiones más cercanas y terrenales, y como ya se dijo hace siglos “lo que es arriba, es abajo” y esto es una verdad que contemplamos en cada fractal de la naturaleza, que nos hace entender todo aquello que observamos como complejo, pero que su simplicidad, claridad y sencillez, la tenemos delante de nuestros propios ojos.



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