Llegados a este punto es cuando nos hacemos la siguiente pregunta: ¿Es la Astrología diferente, o mantiene las mismas ambiciones que el resto de ciencias? La Astrología también quiere pronosticar, pues como afirman algunos científicos, forma parte de su propia esencia, y además traslada una considerable ventaja con respecto a otros en toda esta cuestión, pues lleva haciéndolo miles de años, cuando el resto de las ciencias, poco más de doscientos años, siendo un nuevo espacio donde aún se mueven con dificultad. Pero, ¿cuáles son los problemas a la hora de hacer un buen pronóstico?, ¿qué es pronosticar?, o sencillamente ¿qué es y en qué consiste el futuro? Hay muchas definiciones sobre el pronóstico, pero hay una que prefiero de forma especial, y dice: adivinar es imaginar con justeza. A veces, la intuición y la imaginación juegan un papel demasiado importante para ser obviado por la ciencia, en combinar todas esas formas, posiciones y aspectos de un mapa astral, siendo algo que aún no puede hacer una computadora.
No hay una definición clara sobre el futuro, lo que sabemos del mismo, como se mueve y comporta, si podemos evitarlo o nos vemos inevitablemente abocados al mismo; después de infinitos estudios poco se sabe sobre el futuro, que probablemente sea la ecuación que está imbricada en nuestro particular espacio-tiempo y que es complicado de despejar. Es muy probable que un astrólogo tenga una concepción más amplia sobre el futuro, pues no es difícil establecer unas justas correlaciones con el Universo que nos rodea y las cuestiones más cercanas y terrenales, y como ya se dijo hace siglos “lo que es arriba, es abajo” y esto es una verdad que contemplamos en cada fractal de la naturaleza, que nos hace entender todo aquello que observamos como complejo, pero que su simplicidad, claridad y sencillez, la tenemos delante de nuestros propios ojos.
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