lunes, 14 de julio de 2014

VENUS Y EL SEXO

En anteriores entradas ya hemos tratado los dones y bondades del planeta Venus, que como muchos saben y según la tradición, así como la experiencia de la inmensa mayoría de los astrólogos, se trata de un planeta benéfico y allí donde cae, en la parte de nuestro horóscopo donde se halla presente, nuestra vida florecerá y tendrá un buen funcionamiento. Pero a pesar de ser un planeta benéfico, muchas veces y bajo una defectuosa configuración, es decir, cuando se observan malos aspectos o se ubica en un signo que no le es afín, el planeta puede tener una respuesta que no siempre puede ser agradable. Como ya decíamos en un post anterior, Venus es el planeta del amor, pero el exceso de este sentimiento puede mal formar una relación, no teniendo la proporción adecuada. Venus no sintoniza con los niveles energéticos de Aries, Virgo y Escorpio, sobre todo con éste último, donde su energía y acción adquiere una mala configuración. Ocurre algo parecido con Marte, bien configurado nos dota de la energía necesaria y el grado optimo de actividad, bajo un mal estado cósmico, nos resta esas energías o nos lleva a un estado alterado y de ansiedad, faltando a la justa proporción, pues con Venus ocurre los mismo, bien situado confiere todas las bondades del planeta, pero cuando no es así, el amor puede convertirse en un tormento.

Como ejemplo, he podido observar la posición de Venus en Escorpio y en la Casa XII, donde el nativo me confiesa haber tenido escarceos amorosos fuera de su matrimonio, relaciones ilícitas que habían deteriorado su relación matrimonial y que finalmente acabaron con la misma. La Casa XII que simboliza todas esas cuestiones ocultas de nuestra vida, que nos habla de los aspectos que no están a la vista pública, cuando Venus se ubica en este espacio con mal estado cósmico, suele dar este tipo de circunstancias, hechos que como os digo he tenido la oportunidad de observado en varias ocasiones. En otro orden, si la casa XII se refiere a lo que nadie puede ver, la Casa X, es justo lo contrario y ahí está reflejada nuestra imagen pública, y Venus en Escorpio bajo malos aspectos puede proporcionar cierta fama de depravación, degradación e incluso corrupción de orden público.

Venus mal configurado en la Casa VII, espacio correspondiente al matrimonio, ya imaginamos lo que puede ocurrir, graves dificultades y luchas que pueden acabar en divorcio. Hay otro aspecto en toda esta cuestión que me parece bastante curiosa; hace años un amigo, astrólogo francés, me mostró una extraña y reveladora estadística, había reunido casi un centenar de mapas astrológicos donde el nativo, en este caso las mujeres correspondientes, tenían a Venus en Escorpio muy cerca de la cúspide de la Casa V, la casa del amor, y en su gran mayoría pertenecían a “profesionales del amor”, y el resto no eran profesionales, correspondían a señoritas amateurs. No me pregunten como obtuvo o realizó la estadística, servidor tampoco le preguntó, pero si me parece interesante observar unos efectos tan claros y objetivos en la cuestión que hoy tratamos, aunque tampoco significa que todo aquel que tenga una posición igual o parecida, tenga esta misma tendencia.  

Cada planeta, ya sea benéfico o maléfico, tiene una segunda vertiente, otro perfil que influye sobre el nativo, y en función del estado cósmico que encuentre en el conjunto horoscópico, será de un modo u otro. Como ya vemos un planeta benéfico como Venus, puede proporcionar o coincidir con esos efectos, en la mayoría de los casos, tan poco deseables.

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