En términos generales, en la interpretación astrológica solemos realizar una simple división o clasificación de los movimientos planetarios, los planetas "directos y retrógrados", a lo sumo estacionarios, concediendo la importancia que cada uno pueda tener respecto a su estado cósmico. Como decimos, se trata de una escueta ordenación de la dinámica orbital de cada cuerpo, y pocas veces atendemos a mayores consideraciones sobre la velocidad de los mismos, siendo el movimiento y velocidad de los planetas una cuestión esencial a la hora de valorar el estado y determinación de los mismos. Como muchos ya saben, un cuerpo en movimiento retrógrado aparente tiene todos esos inconvenientes a la hora de analizar la resonancia del mismo, y sobre éste concluimos una baja acústica sobre las cualidades del propio planeta, pero la pregunta es: ¿cómo de retrógrado se encuentra y cómo de directo está?.
El concepto de "moción diaria" nos ayuda a desgranar y a realizar un análisis más certero sobre el movimiento y la velocidad orbital de los planetas, pues la misma en su traslación describen una elipse generando una dinámica irregular y una velocidad que no siempre es la misma. De todo ello se desprende que podemos considerar hasta siete clases de movimientos, con una clara influencia en la resonancia de la naturaleza de cada planeta. Dentro de los movimientos directos tenemos la clasificación de los Lentos, Medios y Rápidos, luego tenemos a los Estacionarios y para los retrógrados igualmente, los retrógrados Lentos, Medios y Rápidos. Consideremos por ejemplo la moción diaria del Sol que está en torno a 1º, la velocidad del mismo la entendemos con lenta si la velocidad está por debajo de los 58', media si la moción diaria está entre los 58' y 1º, y rápida si se encuentra por encima de 1º. Cada planeta tiene su propia clasificación cinética en relación a las velocidades medias diarias.
Por todo ello, la moción diaria de los planetas será fundamental, a la hora de establecer una valoración sobre el estado cósmico de los mismos, pues la velocidad es uno de los elementos claves a tener en cuenta en la determinación planetaria, siendo una de las cuestiones más descuidadas pues pocos software astrológicos hacen un cálculo de esta moción diaria. Como decíamos al principio no solo basta en distinguir entre "directos y retrógrados", pues resulta esencial reconocer esa clasificación de la dinámica orbital de cada planeta, para valorar el grado de fuerza y resonancia de los cuerpos que transitan por el zodiaco.

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