Hay quien dice que la Carta Astrológica Natal cobra verdadero sentido cuando la ponemos en movimiento, pues el significado de su imagen estática puede resultar para algunos algo limitado. La dinámica de nuestro Cosmograma señala la evolución como personas, señalando nuestras dificultades así como las habilidades que están por venir; los tránsitos puede suponer nuestro guión en la vida, un argumento que se complementa con otras tantas técnicas astrológicas, pero los tránsitos tienen la cualidad de constituir una guía diaria bastante reveladora. Podemos tener una determinada Revolución Solar o Lunar, o unas determinadas progresiones, pero el ritmo más inmediato, de lo diario, lo siguen marcando los tránsitos. Para aquellos que no lo sepan o no entiendan bien qué son los tránsitos, les diré que son las posiciones natales puestas en movimiento y que en el curso del tiempo van formando ángulos con las posiciones iniciales, se van creando configuraciones y aspectos con las posiciones de origen, las cuales pueden ser indicativas o sincronizarse con hechos del presente. Una Carta Astrológica es una instantánea del momento de nacimiento, un mapa del cielo para el alumbramiento, y constituye el punto de partida de su posterior cinética que puede resultar muy significativo en la vida de la persona.
En función de los planetas que participan en los tránsitos, éstos pueden ser de mayor o menor importancia, por ejemplo los tránsitos Lunares son más rápidos, más efímeros y revisten una menor importancia a la hora de sincronizarse en la vida de la persona, los tránsitos de los planetas mayores, los más lentos y alejados suelen permanecer durante más tiempo, siendo más significativos y con frecuencia señalando largos periodos y épocas en la vida del nativo, siendo con frecuencia la razón de determinadas circunstancias que de otro modo no tienen explicación. Las posiciones futuras pueden señalar alguna piedra en el camino, alguna mala configuración que podemos esquivar, pero esto podemos hacerlo si conocemos de antemano que tenemos por delante, y si el panorama está despejado. Hay quien dice que nuestra Carta Astral es como un reloj, el cual se pone en marcha en el momento del nacimiento y el mismo va señalando las circunstancias de nuestra vida, con la contundencia del sonido de un reloj despertador.

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