Una de las cuestiones más
interesantes de la Astrología, son las Cartas Astrales u Horóscopos infantiles, pues en estos mapas astrológicos
está contenida una parte importante de nuestra personalidad, así como valiosas
indicaciones sobre la vocación y futuras tendencias del niño. La herencia de
los modelos familiares astrológicos constituye un hecho estadístico, y de este
modo podríamos decir que la carga genética está contemplada y recogida en el
Cosmograma del niño, pues siempre estará en consonancia con el de los padres y
abuelos. Realizar una Carta Astrológica de un niño, es anticiparse a un conjunto
de circunstancias a la que el mismo viene predispuesto, cuestiones sobre
cualidades personales, vocación y profesiones más adecuadas con las que más
tarde observaremos la correspondiente afinidad, un Horóscopo infantil es
contemplar por anticipado una serie de inclinaciones que podemos ir
completando, alentando y llevando al niño desde un primer momento por el camino
más adecuado y conforme a las propias corrientes. Su mentalidad, tipo de
inteligencia, las capacidades y atributos personales están reflejados en los
mapas astrales, así como los aspectos potenciales que tiene por delante y su
futura personalidad.
Recuerdo que hace muchos años, fui invitado a un domicilio particular para realizar la lectura de una Carta Astral de un recién nacido, y después de tratar una serie de cualidades y características del futuro adulto, hubo una que llamó poderosamente la atención de sus padres, a los cuales tenía delante y mirándose el uno al otro, me pidieron que ampliará y matizara la vocación pictórica del niño objeto de la consulta, posteriormente el padre me pidió que observara la colección de cuadros que adornaba el salón, un conjunto de obras de sobrio estilo y magnífico gusto, los cuales y después de realizar una serie de observaciones sobre cada uno de los cuadros me mencionó el nombre del artista, un pintor que había adquirido cierta fama en la región y que entre otras cosas era el padre del que me hablaba y abuelo de aquel niño objeto del estudio astrológico, del cual no me cabe duda que más adelante seguiría los pasos de su abuelo. También he observado que muchas de las cualidades personales indicadas en los mapas astrales, tienen un salto generacional, siguiendo estos modelos astrológicos. Los perfiles propios de los recién nacidos están aún por desarrollarse, siendo inestimable la guía astrológica, pues nos lleva por un camino directo y hacia los espacios que más nos interesan, con el consiguiente ahorro de tiempo, recursos y energías.
Recuerdo que hace muchos años, fui invitado a un domicilio particular para realizar la lectura de una Carta Astral de un recién nacido, y después de tratar una serie de cualidades y características del futuro adulto, hubo una que llamó poderosamente la atención de sus padres, a los cuales tenía delante y mirándose el uno al otro, me pidieron que ampliará y matizara la vocación pictórica del niño objeto de la consulta, posteriormente el padre me pidió que observara la colección de cuadros que adornaba el salón, un conjunto de obras de sobrio estilo y magnífico gusto, los cuales y después de realizar una serie de observaciones sobre cada uno de los cuadros me mencionó el nombre del artista, un pintor que había adquirido cierta fama en la región y que entre otras cosas era el padre del que me hablaba y abuelo de aquel niño objeto del estudio astrológico, del cual no me cabe duda que más adelante seguiría los pasos de su abuelo. También he observado que muchas de las cualidades personales indicadas en los mapas astrales, tienen un salto generacional, siguiendo estos modelos astrológicos. Los perfiles propios de los recién nacidos están aún por desarrollarse, siendo inestimable la guía astrológica, pues nos lleva por un camino directo y hacia los espacios que más nos interesan, con el consiguiente ahorro de tiempo, recursos y energías.

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