Hay quien dice que el invierno
debe ser muy frío para aquellos que no tienen cálidos recuerdos, y es posible
que este tipo de evocaciones sean escasas, al menos durante este año, pues
desde que Saturno ingresó en Capricornio, signo donde es fuerte y que
constituye su domicilio, en el Hemisferio Boreal estamos teniendo uno de los
inviernos más duros que se recuerda. Como decimos, desde que el pasado 20 de
diciembre de 2017, día en que Saturno ingresó en el signo de Capricornio, las
bajas temperaturas vinieron acompañadas de este evento y sobre todo las nevadas
hicieron su aparición en lugares del Hemisferio Norte, donde no es habitual, la
estampa de Venecia bajo la nieve, así como otras ciudades mediterráneas, es
algo totalmente inusual y parece que el clima se hace cada vez más extremo.
Saturno es duro y frío, y ahora que está fuerte en su propio signo de
Capricornio parece que despliega todas sus cualidades de un modo enérgico, y el
hielo, la cristalización, así como los vientos del norte son las señas más
notables de este invierno Boreal que
estamos resistiendo. La ola de frío polar ha dejado más de veinte muertos en
Europa, con temperaturas glaciales en Alemania y en Estonia, siendo Polonia el
país donde se han registrado un mayor número de muertes por el frío, hechos que
no se registran desde hace mucho tiempo. Con curiosidad escucho en los
noticiarios una frase constante de los afectados por la nieve y el frio, y es
que no se veía un tiempo así desde hacía treinta años, tres décadas que se
ajustan al tiempo de revolución de Saturno, que como sabemos son veintinueve
años.
Se veía venir un invierno crudo, pues ya durante los primeros días del ingreso de Saturno en Capricornio, el tiempo cambió bruscamente, pero por otro lado, contemplando las estadísticas disponibles a este efecto y desde 1.950, los inviernos más extremos en el Hemisferio Norte, los tenemos en 1.956, con Saturno en Escorpio, en 1.971, con Saturno en Tauro, en 1.985, con Saturno en Escorpio y en el 2.001, de nuevo con Saturno en Tauro. La información atmosférica ha sido obtenida de webs y páginas serias que recogen tanto información histórica sobre temperaturas, como hechos notables sobre climatología. Resulta curiosa esta constante relación entre Tauro y Escorpio, cuestión que de momento no encontramos una explicación dentro del teorema astrológico, al menos una definición que pueda ser considerable, pero constituye un hecho estadístico que merece la pena observar.
Se veía venir un invierno crudo, pues ya durante los primeros días del ingreso de Saturno en Capricornio, el tiempo cambió bruscamente, pero por otro lado, contemplando las estadísticas disponibles a este efecto y desde 1.950, los inviernos más extremos en el Hemisferio Norte, los tenemos en 1.956, con Saturno en Escorpio, en 1.971, con Saturno en Tauro, en 1.985, con Saturno en Escorpio y en el 2.001, de nuevo con Saturno en Tauro. La información atmosférica ha sido obtenida de webs y páginas serias que recogen tanto información histórica sobre temperaturas, como hechos notables sobre climatología. Resulta curiosa esta constante relación entre Tauro y Escorpio, cuestión que de momento no encontramos una explicación dentro del teorema astrológico, al menos una definición que pueda ser considerable, pero constituye un hecho estadístico que merece la pena observar.

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