domingo, 4 de febrero de 2018

LOS AVANCES ASTROLÓGICOS EN LAS ÚLTIMAS DÉCADAS

Tal vez, una de las grandes verdades de nuestro mundo es que la vida es movimiento, nada queda en reposo por mucho tiempo, todo tiene una cinética y toda carencia de movimiento está avocada a su fin, destruyendo hasta la cuestión más importante. Cuando uno ha tenido el privilegio de vivir mucho tiempo y la memoria viva arrastra más de cuarenta o cincuenta años, es cuando tenemos la oportunidad de comparar y contrastar tiempos pasados, de advertir errores, de anticipar oportunidades y en definitiva de poner las cosas en su sitio. Tuve la suerte de introducirme en la computación, en la microinformática,  hace más de treinta años, disciplina que he visto crecer desde entonces y aunque algunos de mis hijos se han especializado en esta materia, aún me encuentro en disposición de matizar determinados cuestiones que siguen pasando por alto. Vengo tratando teoremas astrológicos desde hace cuatro décadas y la situación actual de la astrología no es la misma que en los años setenta. Por una lado, y como efecto de la llamada “Era de Acuario”, la computación ha ayudado mucho, sobre todo en la investigación, pues con la variedad de software disponible, a golpe de teclado, vamos contemplando y analizando las distintas Revoluciones Solares, Lunares, Direcciones, así como todo el catálogo de técnicas astrológicas disponibles; la microinformática ha propiciado, como en casi todos los sectores y disciplinas, un salto cualitativo y cuantitativo importante, aún recuerdo la delineación manual de las cartas astrológicas, lo engorroso que podía ser el análisis de las distintas Revoluciones Solares, las Sinastrías, así como las dificultades en determinados cálculos, como las direcciones primarias, todo aquello quedó para el recuerdo, para una época anterior. Incluso los conceptos, las interpretaciones de determinadas configuraciones, pues las mismas tienen un determinado valor conforme a la mentalidad de cada época, y ésta se encuentra en constante movimiento.

A mi entender, la tradición siempre ha tenido un gran valor a la hora de entender las distintas tesis astrológicas, y algunos autores han pesado mucho durante una serie de años, influenciando la interpretación conforme a sus propios teoremas y no respecto a la experiencia que en muchos casos ya teníamos a la vista de todos. En la actualidad el conocimiento ya no resulta un problema, pues el mismo se encuentra disponible y apilado en las distintas bibliotecas, que ahora son digitales, lo que falta es ese conjunto de observaciones y experiencias que matizan ese conocimiento anterior, que lo actualiza para mantenerlo vigente. Entender determinados estados, determinadas interpretaciones, donde los autores ya no son relevantes y la experiencia, así como la evolución social, son los casos más valiosos. Como ejemplo señalaremos uno que siempre nos llamó mucho la atención, cuando Saturno se encontraba disonante o con mal estado cósmico en la Casa 8ª, la interpretación de algunos autores que aún perduran siempre era la misma: muerte por sentencia judicial, recodemos que en la actualidad prácticamente ningún código penal occidental contempla la ejecución de ningún reo. Por otro lado, en la mayor parte de los casos matrimoniales que en la actualidad observo, donde se encuentra involucrada la Casa 7ª, obedecen muchos de ellos, no a matrimonios desde punto de vista clásico, sino a parejas de hecho, a largas e indefinidas convivencias de estilo matrimonial, como se afirmaría en un tiempo anterior. Esto son solo ejemplos para hacer entender esta cuestión, donde se necesitan unas miras más anchas, donde la astrología se contemple bajo una óptica diferente y donde aún la larga sombra de algunos autores perdura y cristaliza determinados criterios astrológicos. Echo de menos a nuevos autores, que aunque con una experiencia limitada en el tiempo, expongan sus ideas bajo una nueva mentalidad, pensamientos y razones totalmente diferentes a los de hace cuarenta años, propiciando un nuevo empuje a esta disciplina. Si bien, ya hubo una revolución a nivel técnico con el impulso de la computación, necesitamos un nuevo empuje filosófico y exegético, que nos ayude a situar, a dimensionar a la Astrología en el momento actual de nuestro siglo, pues si no procedemos, acabo como empecé, todo aquello que no ejercita un movimiento acaba desapareciendo.



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