Tal vez, una de las grandes
verdades de nuestro mundo es que la vida es movimiento, nada queda en reposo
por mucho tiempo, todo tiene una cinética y toda carencia de movimiento está
avocada a su fin, destruyendo hasta la cuestión más importante. Cuando uno ha
tenido el privilegio de vivir mucho tiempo y la memoria viva arrastra más de
cuarenta o cincuenta años, es cuando tenemos la oportunidad de comparar y
contrastar tiempos pasados, de advertir errores, de anticipar oportunidades y
en definitiva de poner las cosas en su sitio. Tuve la suerte de introducirme en
la computación, en la microinformática, hace más de treinta años, disciplina que he
visto crecer desde entonces y aunque algunos de mis hijos se han especializado
en esta materia, aún me encuentro en disposición de matizar determinados cuestiones
que siguen pasando por alto. Vengo tratando teoremas astrológicos desde hace
cuatro décadas y la situación actual de la astrología no es la misma que en los
años setenta. Por una lado, y como efecto de la llamada “Era de Acuario”, la
computación ha ayudado mucho, sobre todo en la investigación, pues con la
variedad de software disponible, a golpe de teclado, vamos contemplando y
analizando las distintas Revoluciones Solares, Lunares, Direcciones, así como
todo el catálogo de técnicas astrológicas disponibles; la microinformática ha
propiciado, como en casi todos los sectores y disciplinas, un salto cualitativo
y cuantitativo importante, aún recuerdo la delineación manual de las cartas
astrológicas, lo engorroso que podía ser el análisis de las distintas
Revoluciones Solares, las Sinastrías, así como las dificultades en determinados
cálculos, como las direcciones primarias, todo aquello quedó para el recuerdo,
para una época anterior. Incluso los conceptos, las interpretaciones de
determinadas configuraciones, pues las mismas tienen un determinado valor
conforme a la mentalidad de cada época, y ésta se encuentra en constante
movimiento.
A mi entender, la tradición
siempre ha tenido un gran valor a la hora de entender las distintas tesis
astrológicas, y algunos autores han pesado mucho durante una serie de años,
influenciando la interpretación conforme a sus propios teoremas y no respecto a
la experiencia que en muchos casos ya teníamos a la vista de todos. En la
actualidad el conocimiento ya no resulta un problema, pues el mismo se
encuentra disponible y apilado en las distintas bibliotecas, que ahora son
digitales, lo que falta es ese conjunto de observaciones y experiencias que
matizan ese conocimiento anterior, que lo actualiza para mantenerlo vigente.
Entender determinados estados, determinadas interpretaciones, donde los autores
ya no son relevantes y la experiencia, así como la evolución social, son los
casos más valiosos. Como ejemplo señalaremos uno que siempre nos llamó mucho la
atención, cuando Saturno se encontraba disonante o con mal estado cósmico en la
Casa 8ª, la interpretación de algunos autores que aún perduran siempre era la
misma: muerte por sentencia judicial, recodemos que en la actualidad prácticamente
ningún código penal occidental contempla la ejecución de ningún reo. Por otro
lado, en la mayor parte de los casos matrimoniales que en la actualidad
observo, donde se encuentra involucrada la Casa 7ª, obedecen muchos de ellos,
no a matrimonios desde punto de vista clásico, sino a parejas de hecho, a
largas e indefinidas convivencias de estilo matrimonial, como se afirmaría en
un tiempo anterior. Esto son solo ejemplos para hacer entender esta cuestión,
donde se necesitan unas miras más anchas, donde la astrología se contemple
bajo una óptica diferente y donde aún la larga sombra de algunos autores
perdura y cristaliza determinados criterios astrológicos. Echo de menos a
nuevos autores, que aunque con una experiencia limitada en el tiempo, expongan
sus ideas bajo una nueva mentalidad, pensamientos y razones totalmente
diferentes a los de hace cuarenta años, propiciando un nuevo empuje a esta
disciplina. Si bien, ya hubo una revolución a nivel técnico con el impulso de
la computación, necesitamos un nuevo empuje filosófico y exegético, que nos
ayude a situar, a dimensionar a la Astrología en el momento actual de nuestro
siglo, pues si no procedemos, acabo como empecé, todo aquello que no ejercita
un movimiento acaba desapareciendo.

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