Como muchos ya conocen, Venus
representa el mundo de las relaciones personales, el amor, la sociabilidad y la
armonía, Urano por su parte, rige todos esos acontecimientos que se presentan
de un modo repentino, los hechos que están fuera de control y de toda previsión, así como
los cambios y las transformaciones en nuestra vida. Cuando la energía de ambos
planetas se conectan mediante un aspecto conflictivo, no es de extrañar que
puedan aparecer una serie de cambios en nuestro entorno, impulsos súbitos que
pueden dar un giro a nuestras relaciones más íntimas, así como un modo distinto
de ver las cosas. Ayer día 4, a las 5 horas y 2 minutos, horario UT, Venus
hacía oposición con Urano, ángulo que aporta una gran tensión a las relaciones
y en términos generales puede enrarecer el ambiente durante el periodo de
influencia de este aspecto, que puede durar hasta bien entrada la semana. Como
decimos, Urano simboliza todo aquello que cambia de raíz, las evoluciones y
mutaciones de nuestro entorno, así como las cosas que no resultan ser para
siempre. Puede ser casualidad, a veces simplemente coincidencia, pero la
sincronía de las configuraciones celestes y la realidad de nuestro mundo en
ocasiones tienen una total exactitud, ayer sábado y horas después de producirse
esta oposición entre Venus y Urano, una antigua amiga me anunciaba que había
roto una relación sentimental de poco más de dos años, el mensaje de “whatsapp”
que ella le hizo llegar era simple y escueto: “creí que sería para siempre”.

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