Tengo que admitir que cuando me
presentan a una persona que dice poseer extraordinarios poderes o dotes
personales que trascienden lo humano, me muestro desconfiado y tal vez, un tanto
receloso ante tal conjunto de capacidades y aptitudes. Sobre este asunto, es
muy probable que mi Ascendente en Virgo guarde una relación directa,
influenciando mis opiniones al respecto y haciendo que mi visión sobre estos
argumentos tenga siempre unos perfiles muy concretos. Pero siempre hay una
primera vez y aquella mujer que tenía delante era totalmente distinta a todo lo
visto anteriormente, su mirada de fascinación, su poderoso magnetismo, así como
cierta conexión con lo divino, la hacían diferente, me la presentaron como
médium y algo en mi interior no me dejó lugar a dudas. Hablamos unos instantes
y me comentó de sus actividades artísticas y habilidades plásticas, así como de
su trabajo voluntario en varias ONG’s, su modo de mirar así como sus
inclinaciones por el arte y la dedicación por los demás, no me dejaban lugar a
dudas, Neptuno y Venus ocupaban un lugar prominente de su Carta Astral, y
efectivamente, cuando tuve sus datos natales y pude levantar su Cosmograma, me
encontré algo que ya no me sorprendía, pues Neptuno en Libra estaba en
conjunción con el Ascendente y Venus ocupaba una posición cercana. Las personas
sintonizadas con Neptuno poseen una gran fascinación, algunos lo observan como
la capacidad de hechizar y de alguna forma de influenciar a los demás mediante
el uso de estas capacidades.
Contrariamente a lo que muchos
puedan pesar, el perfil de esta persona se encontraba muy lejos de ser enfática
y pomposa, pues su figura menuda y agraciada desprendía un gran sentido de
humildad y recogimiento, siendo una de las personas más sencillas que he
conocido en mi vida, teniendo además un franco sentimiento sobre la modestia. Los
buenos aspectos de Neptuno con los demás planetas, así como una posición
relevante de la Luna, hicieron que desde muy pequeña tuviera que descubrir por
si sola todo ese conjunto de aptitudes, cuestión que no siempre fue fácil. Como
siempre, Neptuno es movedizo, poco visible y extraordinario, haciendo personas
poco corrientes y con un gran sentido de lo divino.

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