sábado, 28 de enero de 2017

JÚPITER EN PISCIS Y LA LLAMADA DE DIOS


Recuerdo que cuando nació su expresión era diferente, pues cierta paz y tranquilidad rodeaban el semblante de aquel recién nacido, durante su niñez un extraño orden y serenidad envolvían todo su entorno definiendo su manera de ser y actuar. Hablaba poco, pero las pocas veces que se manifestaba lo hacía siempre con criterio y sentido común, observando en el mismo una notable inteligencia y excelente expresión de sus pensamientos, del mismo jamás escuché una crítica hacia los demás o una queja sobre los acontecimientos de su vida. Había nacido con Júpiter en Piscis en conjunción con la cúspide de la Casa 12ª, y como decimos, en pocas ocasiones hemos contemplado a una persona con esa gravedad y tranquilidad de espíritu. Su niñez y juventud se desarrolló con total normalidad, si bien, siempre fue un niño de escasas relaciones y siempre comprometido con sus estudios, lecturas y actividades fuera del horario escolar que por lo general realizaba en solitario. Hace unos meses cumplió dieciocho años y su mayoría de edad coincide con la elección de su verdadera vocación, pues hace poco he sabido por sus padres que ha solicitado el ingreso en una institución religiosa y que en un futuro quiere ser ordenado sacerdote católico, aptitud que la entiendo coincidente y totalmente sincrónica con su posición de Júpiter en la Casa 12ª, pues su futuro estaba señalado por esta configuración tan prominente en su Carta Astral, no me cabe duda de que será un excelente religioso y que cumplirá a la perfección sus futuros cometidos.



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