Recuerdo que cuando nació su
expresión era diferente, pues cierta paz y tranquilidad rodeaban el semblante
de aquel recién nacido, durante su niñez un extraño orden y serenidad envolvían
todo su entorno definiendo su manera de ser y actuar. Hablaba poco, pero las
pocas veces que se manifestaba lo hacía siempre con criterio y sentido común,
observando en el mismo una notable inteligencia y excelente expresión de sus
pensamientos, del mismo jamás escuché una crítica hacia los demás o una queja
sobre los acontecimientos de su vida. Había nacido con Júpiter en Piscis en
conjunción con la cúspide de la Casa 12ª, y como decimos, en pocas ocasiones
hemos contemplado a una persona con esa gravedad y tranquilidad de espíritu. Su
niñez y juventud se desarrolló con total normalidad, si bien, siempre fue un
niño de escasas relaciones y siempre comprometido con sus estudios, lecturas y
actividades fuera del horario escolar que por lo general realizaba en
solitario. Hace unos meses cumplió dieciocho años y su mayoría de edad coincide
con la elección de su verdadera vocación, pues hace poco he sabido por sus
padres que ha solicitado el ingreso en una institución religiosa y que en un
futuro quiere ser ordenado sacerdote católico, aptitud que la entiendo
coincidente y totalmente sincrónica con su posición de Júpiter en la Casa 12ª,
pues su futuro estaba señalado por esta configuración tan prominente en su
Carta Astral, no me cabe duda de que será un excelente religioso y que cumplirá
a la perfección sus futuros cometidos.

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