Como ya hemos comentado en
anteriores entradas, un pronóstico acertado debe realizarse mediante la
conjugación de las distintas técnicas astrológicas, el uso de sistemáticas
cíclicas o progresadas puede llevarnos muy lejos en la búsqueda de la verdad y
colocarnos en posición de conocer ese futuro probable del que todos necesitamos
anticiparnos. Los movimientos de los planetas pesados o lentos tienen una gran
influencia en nuestra Carta Astral y cualquier tendencia extraordinaria de los
mismos tiene un reflejo o sincronismo con nuestra vida. Ayer sábado, día 26,
Urano modificó su movimiento retrógrado por directo, poniendo en marcha su
implacable maquinaria sobre los hechos que están por venir, Urano se sitúa en
estos momentos a 16º de Aries y todo aquel que su Carta Astral señale este
grado como algo especial, notará la diferencia. Ya sea por la existencia de
algún planeta, Ascendente o Medio Cielo, o confluencia de algún aspecto
importante sobre este grado de Aries, el caso, es que los señalados por esta
configuración podrán observar como su vida, o alguna parcela importante de la
misma, cambiará en los próximos meses. Urano es el que llega sin avisar y allá
donde toca lo mueve todo de un modo repentino, y aquello que pensamos que no es
posible, que no puede pasar, finalmente tienen lugar con dramáticas
consecuencias o sin ellas.
Desde hace aproximadamente un
año, una persona muy cercana me viene consultando, al margen de otras
cuestiones, sobre su vida amorosa y matrimonial, la cual por lo que hasta ahora
sé, ha sido muy estable. Esta persona tiene al planeta Venus a 16º de Aries en
la Casa VII, el espacio zodiacal relacionado con el matrimonio, y precisamente
hace unos días su ciclo lunar, su Revolución Lunar, se dibujaba con Urano y
Venus en conjunción con la Casa VII, ésta que decimos que está vinculada a los
asuntos matrimoniales, una conjunción que repite parcialmente la configuración
de la Carta Natal. Conozco al matrimonio desde hace muchos años y tengo que
decir que su decisión de divorciarse, después de más de veinte años de
convivencia, me ha caído como un jarro de agua fría, y entiendo que ambos
podían haber hecho algo más en toda esta cuestión. Hay quien dice que los
astros inclinan pero no obligan, a veces los astros inclinan y nos dejamos
obligar. El tránsito de Urano sobre Venus natal, así como las configuraciones
de la Revolución Lunar han caído como una implacable sentencia, que se ha resuelto
en pocos días, dando a cada uno un camino diferente en la vida.

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