Mañana día 29, a las 18 horas y
58 minutos, horario GMT, la Luna ingresará en Virgo, signo de Tierra y poco
afín a la naturaleza de nuestro satélite, pero desde donde irradia una serie de
valores necesarios y positivos. Este ingreso Lunar se verá condicionado por la
influencia de la cuadratura Lunar con Venus y el sextil con Marte, lo que
propicia un conjunto de emociones y sentimientos dispares y confusos, tanto en
las relaciones personales, como en las más íntimas, donde en muchos casos las
circunstancias pueden ser complicadas y con posibles malos entendidos. Por otro
lado, tenemos en ciernes la oposición con Neptuno, aspecto que tendrá lugar el
día 30, minutos antes de las 10 de la mañana, GMT, y para muchos puede suponer
una distorsión de la realidad, un momento delicado donde los sentimientos pueden
ser más vulnerables, hay que tener especial atención a este instante pues esta
oposición de nuestro satélite con Neptuno puede señalar un punto de inflexión
del tránsito Lunar por el signo de Virgo. La Luna en Virgo nos servirá para
situar nuestro espacio y prepararnos para salir de la sombra, debemos estar
listos para abandonar ese segundo puesto y comenzar a ordenar nuestros
sentimientos, darles sentido y clasificar nuestras prioridades emocionales en
la vida, siendo un buen momento para realizar nuestras elecciones y eliminar de
nuestro entorno todo aquello que no está en consonancia con nuestras energías.
La Luna en Virgo nos acompañará
durante el fin de año, ingresando en el signo de Libra durante la madrugada del
día 1, a las 6 horas y 41 minutos, GMT. El último aspecto del año que se
formará en el cielo será precisamente la conjunción Lunar con Júpiter, un buen
aspecto que se forma en Virgo, siendo un signo que proporciona escasa
resonancia a esta buena configuración; de todos modos, podemos decir que en lo
relativo a los aspectos Lunares el año se despide bien, dando lo mejor y
facilitando momentos de felicidad para esa fiesta de fin de año.

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