Hace un par de noches estudiaba el caso de una mujer que se divorció hará unos veinte años, y desde entonces solo ha visto y se ha comunicado de forma esporádica a su ex marido. Mi amiga ha cumplido años recientemente y su nueva Revolución Solar es muy reveladora, pues el Sol se sitúa conjunto a Venus y ambos en conjunción con la cúspide de la Casa 7º, acompañado igualmente por Júpiter, Mercurio y la Luna, en esta misma Casa, señalando la misma como punto focal de los intereses del año que ahora comienza y anunciando una boda o una unión similar y duradera. El ex marido vive en el extranjero y según me comenta recibió su llamada hace un par de semanas, con la idea de reunirse con ella y hablar sobre un asunto importante que interesaba a ambos, y que no quiso anunciar por teléfono.
La noche, como todas las de esta
época, era muy calurosa y me trasladé al “escritorio de verano” que tengo
ubicado en mi terraza. Desde allí escuchaba la música de mis vecinos, que al
principio no reconocía, pero segundos más tardes podía seguir la letra de aquel
melancólico tango de Carlos Gardel, Volver. Mis vecinos son de Mar del Plata y
algunas noches mitigan sus recuerdos con canciones de la época y de su tierra,
situación que sus hijos ya no entienden ni comparten. La situación era de total
sincronía pues el caso que me ocupaba en ese momento era tal cual a la canción
de Gardel, y aquella noche descubrí en su letra algunas curiosidades que en
ocasiones anteriores me habían pasado por alto. El tango comienza: “yo adivino el parpadeo de las luces que a
lo lejos van marcando mi retorno”, las luces es evidente que son las
estrellas y su retorno, ¿será su retorno solar, o la sincronicidad de las
estrella con su vuelta?, sigamos, “Son
las mismas que anunciaron con sus pálidos reflejos hondas horas de dolor”, es
indudable que el compositor de la letra hacía una clara referencia a la
influencia astrológica, en este caso anunciando las estrellas un hondo dolor.
El ex marido de mi amiga volvió a
llamar un par de veces más desde Nueva York, avisando de su próxima llegada y
de su definitivo traslado a España, e insistiendo nuevamente en que desea
hablar con ella, sin añadir mayores detalles, pues se trata de una cuestión que
no es para discutirla telefónicamente. Ella cree, al menos en el fondo de su
corazón, que su ex marido quiere casarse de nuevo con ella, pues incluso le ha
comentado que le tiene preparado un “brillante regalo” apropiado para la ocasión.
El tango de Gardel continúa: “bajo el burlón mirar de las estrellas que
con indiferencia hoy me ven volver”, una nueva referencia a las estrellas,
donde igualmente se siente observado y a merced de las mismas, como si volver
fuera algo irremediable y señalado por ese burlón mirar de las estrellas. Todos
hemos sentido alguna vez que es un soplo la vida y que veinte años no es nada,
incluso hemos temido al pasado que vuelve a pasarnos cuentas y a enfrentarse
con nuestra vida.
No tengo dudas de lo que ocurrirá
próximamente en la vida de mi amiga, sé lo que su ex marido desea comunicarle
próximamente, y así se lo he hecho saber, pues todo
ello forma parte de ese futuro probable al que nos hemos referido en otras
ocasiones, creo que al final y entre ambos no habrá que explicar muchas
cosas, e igualmente habrá poco tiempo de conversación. Ella ya está haciendo
sus preparativos y creo que él también, después de todo, veinte años no es
nada.

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