Muchas veces me han preguntado sobre los matices y diferencias entre adivinar o predecir el futuro, y lo que hace realmente un astrólogo. Adivinar o predecir es tal vez, llegar a un mismo lugar pero por caminos distintos, y no todos pueden hacer una cosa u otra, para la primera es necesario un don natural, y para la segunda el uso y combinación de un conocimiento técnico adquirido. A nuestro entender, cuando realizamos un pronóstico nos adentramos en un modelo de futuro probable, basándonos en el análisis y en consideraciones de juicio que nos ofrece el conjunto zodiacal, nos movemos en un vector o tiempo secuencial, donde un algoritmo de posiciones planetarias nos lleva a darle forma a un estado abstracto de posibles escenarios futuros, así como sus consecuencias lógicas, es decir, esclarecer ese posible destino. Las dificultades que encontramos en este tipo de pronósticos son muchas, como las variables ocultas, elementos sensibles del Zodiaco aún desconocidos, y la cinética o movimientos de éstos. Realizar un pronóstico es la conclusión de un análisis con un detalle preciso de lo que ocurrirá bajo unas determinadas condiciones, bajo un específico contexto planetario, donde ese conjunto de datos son los que cuentan y dejando al margen otras consideraciones emocionales.
Adivinar es…, adivinar es lo que
hacía mi madre donde la fuerza de sus emociones le hacían ver una imagen, clara
y precisa, del futuro, todo ello fuera de modelos matemáticos y de un modo
espontáneo, sus cualidades naturales y el poder de su intuición le hacían ir
por delante. Adivinar es llegar a lo desconocido por medio de procedimientos
que no se basan en la razón o en conocimientos técnicos, descubriendo lo oculto
mediante la observación de los signos de la naturaleza, y revelando el futuro
mediantes dotes y poderes personales. Siempre quise parecerme a mi madre, pero
creo que no heredé sus facultades. Con nueve años de edad me preguntó que
quería como regalo de cumpleaños y le pedí una calculadora científica, pocas
veces me interesé por la bola de cristal.
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