Ayer viernes se produjo lo que
comúnmente se denomina una “Luna Azul” y algunos me han preguntado qué es
realmente una Luna Azul, pues según una serie de notas y publicaciones de los
últimos días, aludían a una Luna Llena que podría observarse de este color,
nada más lejos de la realidad pues el término “Luna Azul” nada tiene que ver
con la coloración de nuestro satélite, y sencillamente esta denominación
obedece al fenómeno astronómico de producirse dos Lunas Llenas en un mismo mes,
siendo el segundo Plenilunio el denominado bajo este apelativo. Durante el
pasado mes de julio tuvimos dos Lunas Llenas, la primera el día 2, a las 2
horas y 20 minutos, horario GMT, a 9º 55’ de Capricornio, y el segundo
Plenilunio, es decir la Luna Azul, se produjo ayer día 31 de julio, a las 10
horas y 43 minutos, a 7º 56’ de Acuario. Este hecho se produce aproximadamente
cada tres años, no constituyendo un fenómeno extraordinario y se trata de una
simple denominación o expresión. La última Luna Azul que tuvimos, se produjo el
31 de agosto de 2012, a las 13 horas y 58 minutos, a 8º 34’ de Piscis, y la
siguiente será el 31 de enero de 2018, a las 13 horas y 28’, a 11º 37’ de Leo.
Por lo tanto, queda claro que el término Luna Azul nada tiene que ver con el
color con el que podemos observar nuestro satélite, es solo la sucesión de dos
Plenilunios dentro del mismo mes, siendo la segunda Luna Llena la que tiene tal
denominación.
Es verdad que en determinadas
ocasiones cuando la Luna asciende por el horizonte, existiendo un mayor tramo
de atmósfera desde nuestro punto de observación, y en función del estado
atmosférico, es decir, de contenidos de cenizas y humo, esta visión puede verse
alterada, apreciándose bajo un tamaño exagerado o incluso las impurezas
atmosféricas pueden influenciar la observación del satélite, haciendo que
adquiera tonalidades rojizas, amarillentas
e incluso azuladas.

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