domingo, 15 de febrero de 2015

UNA PREGUNTA Y UNA RESPUESTA

Al hilo de lo comentado sobre Revoluciones Lunares y Solares, quisiera mostrarles un ejemplo del poder de resolución y agudeza que pueden tener estas técnicas. No hace mucho me consultó la hija de una antigua amiga mía, la joven pasó una larga temporada en un país extranjero con una beca de estudios, y allí encontró a un chico del que se enamoró perdidamente, más tarde, ella tuvo que regresar a España, desde entonces mantienen una relación a distancia y durante varios años se han visto en contadas y breves ocasiones. Delante de mí, su principal preocupación era cuando le volvería a ver y no solo eso, quería saber cuándo pasaría una larga temporada junto a esta persona; no había más preguntas. Ante una situación tan concreta tampoco tuve más cuestiones, fui introduciendo sus datos natales en mi ordenador, calculando sus Revoluciones Solares y Lunares, y finalmente saltó la que tenía que ser. La consulta se realizaba en mayo del pasado año y la figura que acompaña este post, es la Revolución Lunar de octubre pasado, donde pueden observarse que la Luna, el Sol y Venus, están conjuntos con la cúspide de la Casa 9ª, lo que suponía un claro indicativo de que en esa fecha iba a viajar y el sentido o motivo de ese mismo viaje era el amor, pues Venus en Libra, en conjunción con los Luminares y en trígono con Neptuno, ofrecía las suficientes pistas del propósito de dicho desplazamiento.

En un primer momento y a seis meses del pronóstico propuesto se mostró un tanto escéptica, pues sus condiciones económicas y las de su familia no le permitían realizar dicho viaje y estancia en un país tan lejano. La emplacé al mes de septiembre, un mes antes de lo anunciado en el pronóstico, para contrastar dichas posiciones de la Rev. Lunar con la marcha de la vida de la persona; no hizo falta, a finales de agosto me llamó muy contenta, pues su novio le había propuesto que se marchará a vivir con él a su país, donde tanto él como la familia política estaban realizando los preparativos necesarios para que ambos pudieran trabajar y tener su vida; ella no lo pensó mucho y respondió claramente a sus deseos y en poco más de treinta días lo tendría todo listo para irse a vivir a otro país, junto a la persona de la que estaba enamorada. En el emotivo contacto que mantuvimos, ya no recordaba su inicial escepticismo, ni sus dudas y temores, la cuestión se había resuelto felizmente; más tarde supe que fue su madre la que de alguna forma, fue preparando la nueva situación familiar, pues sabía que su hija se marcharía pronto de su lado.


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