domingo, 17 de agosto de 2014

NEPTUNO Y EL ÉBOLA

Neptuno siempre ha tenido ese poder de realizar todo aquello que no se ve muy bien, todo aquello que no está a la vista y hay que rebuscar para encontrarlo, tal vez por ello, se relaciona con todo lo referente a microorganismos, virus, bacterias, infecciones, y todos aquellos elementos que corren por nuestra sangre en el interior de nuestro organismo, sin que seamos consciente de ello. En el terreno de la astrología médica y por las experiencias que llevo tratadas, entiendo que existe una relación directa entre las posiciones de Neptuno en nuestro Mapa Astral, en las Revoluciones Solares y Lunares, así como en los tránsitos, y la disposición del análisis hematológico, es decir, la calidad de nuestro fluido sanguíneo. Cuando Neptuno se ubica en nuestra Casa VI, ya sea por tránsito o mediante Revolución Solar, o hace conjunción al regente de nuestra Casa VI, he podido confirmar que son los periodos en que las personas objeto de observación, han tenido más problemas con el estado de su sangre, por incrementos de los índices de colesterol, triglicéridos, azúcar, etc., y al mismo tiempo, han tenido que tomar, por prescripción médica, mucha medicación para atajar todos esos problemas. Qué duda cabe, que en un tema tan delicado como éste, nosotros solo podemos dar indicaciones y aconsejar al consultante que acuda a su médico, para recibir tratamiento en caso de necesidad, pero está claro que estas patologías al no presentar unos claros síntomas, pueden permanecer largo tiempo sin ser percibidos por el nativo, y que una determinada posición de Neptuno en este sentido puede delatar y aflorar toda esta cuestión, haciendo que acuda al especialista y tratar todos esos valores hematológicos que con el tiempo le hubieran provocado una enfermedad, como hiperglucemia, hipertensión, así como problemas cardiacos. Neptuno y nuestro torrente sanguíneo tienen una estrecha relación, aunque la circulación en sí misma está regida por los movimientos de Urano, y Neptuno, más bien se corresponde con el contenido de ese fluido sanguíneo.

A nivel mundial, y a partir del ingreso de Neptuno en Piscis, su signo regente y donde mantiene una mayor fuerza, la salud mundial nos alerta de la movilidad incontrolada de ciertos virus; en los últimos tres años el control de ciertas pandemias es una prioridad, pues se sabe que cuando uno de éstos microorganismos queda fuera de su lugar habitual, las consecuencias pueden llegar a ser imprevisibles.

Desde hace unos meses, los medios informativos nos muestran lo que el virus del Ébola está haciendo en algunos países africanos. Este virus proviene del Congo, de las riveras del río Ébola, del que toma su nombre y se transmite por contacto directo con los líquidos corporales infectados, todo muy neptuniano, pues la tradición ya nos habla de la correspondencia entre Neptuno y todos los elementos líquidos de nuestro mundo. Como ya decimos, Neptuno se encuentra en estos momentos con toda su fuerza, y entiendo que está misma, es para bien, y para mal, en función de los aspectos y ángulos que el planeta vaya formando. El anterior brote de Ébola, en los años setenta coincidió con el tránsito de Neptuno por Sagitario y Júpiter en Piscis, esta “recepción mutua” confirió la fuerza necesaria a ambos planetas, con unos resultados similares a los actuales. Con Neptuno en Piscis todas estas cuestiones de salud global van a continuar, se podría decir que es una consecuencia más de la órbita que seguirá este planeta en los próximos años y es muy posible que este virus se siga extendiendo. Este pronóstico no debe provocar nuestro temor, pues dentro del estado actual del mundo, esta cuestión será sólo un pequeño porcentaje en lo que pueda afectar a nuestras vidas.



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