jueves, 10 de julio de 2014

MARTE Y LOS ACCIDENTES

Siguiendo con el ciclo de Marte y la potencia energética que este planeta puede desplegar, he observado que cuando se encuentra en puntos sensibles del mapa astrológico, al margen de alterar nuestro sistema neurológico en general, puede hacer que ocurran otros sucesos en nuestra vida. Muchos de nosotros hemos escuchado la frase “el carácter es destino”, y si durante un periodo de tiempo nuestros sentidos están alterados, ya sea por un tránsito, por una dirección, por un ciclo de la Luna y el Sol o por cualquier avatar astrológico que pueda tener lugar en nuestra Carta Astrológica, el carácter cambia y nuestro destino puede verse modificado, al tomar un camino o variable que no estaba previsto. Pequeñas alteraciones en nuestra fisiología, reacciones químicas de nuestro organismo o eléctricas de nuestro cerebro, puede hacer que tomemos decisiones que de otro modo no hubiéramos tomado, y de un mes para otro podemos tener por delante un nuevo futuro.

El ejemplo que seguidamente expongo es una observación que ya he tenido la oportunidad de advertir en varias ocasiones. Marte junto al grado Ascendente, incluso en su propio signo de Escorpio, donde otorga una excelente vibración, puede exceder esa clave energética y hacer que la persona asuma ciertos riesgos sin una verdadera necesidad; Marte en esta posición hace que la persona se vuelva temeraria, muy segura de sí misma, tal vez, demasiado, y pierda el sentido de la prudencia y la sensatez. En concreto, dos casos que he observado hasta ahora, de Marte en conjunción con el Ascendente en el signo de Escorpio, en una revolución Lunar, ha concluido en accidente de tráfico, por fortuna sin mayores consecuencias para los interesados, y en ambos casos cuando la Luna transitaba dicha posición de Marte.

Comentando estas circunstancias astrales con los nativos, los dos me hablaron de una sensación muy parecida, esa impresión de total seguridad, esa excitación energética donde sus fuerzas le pedían algo más, y la idea de que en ese momento eran invulnerables, hasta que el accidente los llevó de nuevo a la realidad. Es por ello, que ante posiciones similares debemos extremar la prudencia y no dejaros llevar por ese efecto, que como ya decimos, puede ser muy fuerte y atrayente.


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