En una entrada anterior comentábamos los cambios producidos o coincidentes con algunas de las posiciones de Urano en el Cosmograma, decíamos que este planeta simboliza ese cambio de variables en el conjunto de nuestra vida, siendo el impulsor de muchas de las transiciones y transmutaciones de nuestro destino. Urano representa ese punto de inflexión, ese elemento bisagra que nos abre una puerta hacia nuevas expectativas y nos lleva hacia espacios totalmente inexplorados, proporcionando esa fuerza y deseos de cambio. De todos los lugares que puede situarse este cuerpo en el Zodiaco, hoy veremos las posiciones que se relacionan con el trabajo, y que se corresponden con la ubicación de Urano en la Casa VI, pues cuando este planeta aparece en conjunción a ésta cúspide en una revolución Lunar (horóscopo mensual) o en una revolución Solar (horóscopo anual), es casi seguro que podemos esperar importantes cambios en nuestra actividad laboral diaria, y más aún si esta posición se encuentra corroborada por los tránsitos.
Como ya decimos, cuando Urano se posiciona en nuestra Casa VI, sobre todo en conjunción con su cúspide, es decir, justo al principio de esa misma casa, es muy probable que esperemos variaciones en nuestra vida laboral, en muchos casos y dependiendo del estado cósmico del planeta, de sus aspectos y relaciones con los demás puntos y cuerpos del Zodiaco, estos cambios pueden resultar positivos o negativos, por ejemplo, una buena posición de Urano cercano a la cúspide de la sexta Casa, puede significar un ascenso en nuestro trabajo o incluso un cambio que nos puede favorecer en nuestra carrera, un incremento de responsabilidades y un mayor valor en nuestro empleo.
Urano en este punto del Zodiaco puede anunciar traslados, o cambio de funciones dentro de la misma empresa o actividad; si por ejemplo, se relaciona con un buen aspecto con Júpiter, es muy posible que nos ofrezcan un traslado ventajoso y lejano con respecto a nuestra actual ubicación. La conjunción de este planeta con Urano y en un signo afín, presagia un importante ascenso en el trabajo o en la actividad profesional que desarrollamos. Y así, los matices de los distintos cambios estarán relacionados con el planeta que se tenga relación mediante una distancia angular, o aspecto mayor, pues de alguna forma el color del suceso lo pondrá el planeta que más relación guarde con nuestro protagonista Urano, así como la relación que guarde con el mismo, su proximidad, aspecto o relación con el signo donde se encuentre.
Pero debemos tener en cuenta, que la otra cara de Urano siempre es repentina, en alguna medida violenta y que en muchos casos no avisa con suficiente tiempo, pues aunque lo veamos en el mapa astrológico, las situaciones en la vida real suele presentarse de un modo súbito. Los malos aspectos que pueden acompañar a este planeta, pueden representar unos cambios laborales que no siempre se corresponden con nuestros intereses y que podemos evitar observando esta figura desde lejos, y no realizando ninguna acción, al menos durante cierto tiempo, que pueda conducirnos a un desenlace no deseado. Si Urano está cercano a nuestra Casa VI, acompañado de malos aspectos y bajo un mal estado cósmico, no es el momento de jugarnos nuestra posición en arriesgadas apuestas, sencillamente es el instante de ser prudentes y esperar que pase la marejada, pues cualquier acción por nuestra parte nos puede introducir en una inesperada tempestad, de la que no sabremos bien como salir.


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