Tal vez sea casualidad, pero casi todas las personas que he tratado y que han tenido algún tipo de aislamiento, ya sea por ingresos hospitalarios o por confinamientos voluntarios y muy notables durante el tiempo de la pandemia, casi todos tenían una posición prominente de Neptuno y la mayoría lo tenían en la Casa XII de la Revolución Solar y en periodos más cortos, en la misma Casa de la Revolución Lunar, haciendo un claro reflejo de la situación del momento. Por otro lado, comentaros que desgraciadamente viví esta situación en primera persona, pues hace varios años y durante los meses críticos de la pandemia del COVID, permanecí hospitalizado durante diez días en una sala de aislamiento, donde puedo deciros que sentí la más completa desolación, sometido a una férrea clausura y bajo la más estricta, pesada y ensordecedora de las soledades. Entré en la habitación hospitalaria con los sentidos bastante cargados, y a los pocos días cuando ya me encontraba mejor, la desorientación y el no saber qué había detrás de la puerta, incrementaban mi tristeza y desamparo. Con el paso de los días el tiempo se detuvo y a través de los amplios ventanales los atardeceres acompañaron mi desánimo y el supino sentimiento de aquella espantosa e irremediable soledad. Nunca olvidaré la posición de Neptuno en aquella Revolución Lunar, la cual marcó los tiempos de mi vida durante aquel periodo, y seguido a mis pensamientos y reflexiones, razoné y entendí mucho más sobre la naturaleza Neptuniana, así como sus efectos o sincronicidades.
He tratado otros casos donde Plutón o Marte se situaban en conjunción con la cúspide de la Casa XII, ya sea en mapas natales o en Revoluciones Solares, y la reclusión sufrida por el individuo era de carácter violento y fanático. Por lo general, la posición de Neptuno en conjunción con la cúspide de la Casa XII suelen corresponder a ingresos hospitalarios, sobre todo cuando Neptuno es fuerte y su resonancia nos llega de pleno. Por otro lado, Neptuno en la Casa VI puede anunciar un periodo de enfermedades, sobre todo de carácter infeccioso, señalando un ciclo donde más medicación ingerimos. Desde que Neptuno ingresó en Piscis, signo que ostenta su regencia, todos los observadores hemos percibido su extraño comportamiento, y como no podía ser de otra manera, nos trajo un problema médico de infecciones que derivó en pandemia mundial y de camino nos mantuvo un par de años confinados y limitados, algo que mi generación no olvidará, pues cambió las reglas de nuestro mundo moderno y en su momento la forma de relacionarnos. Con Neptuno en Piscis parece haberse relanzado la individualidad, el teletrabajo y el propio aislamiento, cambiando ciertas costumbres que hemos tenido que abandonar con rapidez y que posteriormente han tenido una lenta y escasa recuperación, pues todos nos hemos hecho un poco más de casa que antes de la pandemia.

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