La hemoglobina es el pigmento que tiñe toda revolución, y después de milenios de progreso no conocemos otra manera de enfrentar los grandes cambios que bajo el signo de la violencia, el derramamiento de sangre y la muerte. Una revolución social es cambiar las cosas de sitio, pero no solo un gobierno o las estructuras de un Estado, es algo más profundo, siendo la mentalidad lo más difícil de cambiar. Irán es un país gobernado por Tauro y desde que Urano ingresó en este signo el 15 de mayo de 2018, muchas cosas se están moviendo en esa nación. En abril de ese mismo año escribía el post "Urano en Tauro, Irán y la Revolución del Cambio", donde ya advertía de los movimientos que se iban a suceder en el país, aunque a decir verdad, los esperaba antes pues la implantación de las nuevas tendencias está siendo más lentas de lo previsto. Podemos entender que en el país hay importantes fuerzas que limitan el progreso social y que muchos sectores están interesados en que nada cambie, pero esto es inevitable, pues sería como frenar la corriente de un río, o ir en contra de la fuerza del mar. Más tarde o más temprano estos cambios serán visibles, pues los mismos están dentro de la evolución natural del mundo, esperando que éstos se produzcan sin violencia y dentro del marco de la natural convivencia.
Urano, en su tránsito por Tauro sigue apretando y señalando el camino a seguir, siendo como un despertador que te lleva a nuevos tiempos, al inconformismo, incita a la rebelión, a la transformación y el cambio, siendo como un nuevo periodo que de manera irremediable se irá implantando con el tiempo. Los grandes procesos revolucionarios han venido de la mano de Urano, siguiendo un fuerte impulso de transformación, y haciendo que todo sea diferente, pues cuando Urano alumbra con fuerza la regencia de un país o región, es casi seguro que el levantamiento emprendido tomará fuerza y seguirá su camino.
No hay comentarios:
Publicar un comentario