La realidad es un concepto muy extenso
y donde caben muchas interpretaciones, pues cada cual tiene un amplio espectro
con el que decodifica la realidad que percibe, existiendo una vasta verdad
dentro de la trazabilidad de nuestras observaciones. Cada cual observa su
entorno en función de su tono anímico, de sus emociones y el mundo que le
acompaña. La mayoría de las veces no es lo que miramos, sino lo que vemos o
interpretamos de una determinada observación, y existiendo lo que se podemos
denominar el “rango de la verdad”, que son esos márgenes donde damos por bueno,
ese espectro de la realidad, y donde una amplia mayoría le darán una
explicación muy aproximada al hecho contemplado. Podemos afirmar que un
determinado color es rojo, o rojo oscuro, otros en cambio nos ofrecerán una
docena de detalles sobre las tonalidades del rojo, siendo correctas ambas
apreciaciones. Aún recuerdo la
definición sobre la verdad de un antiguo profesor de filosofía: “la verdad es
la realidad de las cosas”, buen axioma, aunque falte una segunda definición
sobre la realidad.
Todos los planetas y posiciones
de nuestra carta astrológica tienen una participación a la hora de configurar
nuestra visión del mundo, pero sobre todo Mercurio es el responsable de centrar
la realidad de nuestros criterios y de la comprensión del entorno, es quién nos
ayuda a encontrar la verdad en la percepción de la naturaleza, es quien realiza
esa conexión y lo hará siempre en función del signo donde se encuentre, de los
aspectos que reciba, del lugar accidental que tenga en el cosmograma, en definitiva
de su estado cósmico. Neptuno es otro de los elementos a tener en cuenta, pues
el mismo tiene una amplia intervención a la hora de deformar y falsear la
realidad, haciendo que la misma salga de unos márgenes aceptables, llevando las
ideas al caos y al espejismo. Los malos aspectos entre Mercurio y Neptuno hace
difícil discernir la autenticidad del mundo que se contempla y llena de
opacidad todo ese espacio contemplado. Neptuno lleva años siendo fuerte en
Piscis y durante todo este tiempo hemos visto como actúa, contagiando y
confinando a la población mundial, fortaleciendo la corrupción y los poderes
ocultos, pero además durante los últimos años y al amparo de esta órbita de
Neptuno en su propio signo, hemos asistido al caos y la confusión de las
noticias en las redes, las llamadas “Fakes News”, que si bien ha existido
siempre, durante los últimos años ha tomado un especial protagonismo en el
mundo, confundiendo a las personas y haciendo que todo vaya hacia el desconcierto.

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