Por
lo general, muchas de las personas que en su mapa astrológico tienen posiciones
en la Casa 12ª tienen tendencia a la soledad, o al menos buscar ese momento de tranquilidad
que les permita ese soplo de intimidad. Hay quien dice que la soledad es buen
lugar donde encontrarse, pero muy malo para quedarse, cuestión muy discutible
para aquellos que están tocados por la Casa doce, donde la tendencia a envolverse
sobre sí mismos puede ser algo fundamental y donde encuentran la esencia de la
vida misma. Todos los grandes místicos, religiosos o investigadores
científicos, encuentran en su retiro esa traza necesaria para hallar sus revelaciones
y descubrimientos, donde una vez de vuelta ya no serán el mismo. El sentimiento
de soledad de una persona no es más que su miedo a la vida y al drama de la
existencia, donde en la mayoría de los casos, la propia compañía nos hace
enfrentarnos a nuestros fantasmas y a nuestra propia persona.
Pero
la soledad ha cambiado y ya no es la de antes, son muchos los que afirman que
la soledad buscada no es mala y de la misma manera que ya no somos el jubilado
que fue nuestro padre o abuelo, tampoco somos el solitario de antes. En la
actualidad, la soledad tiene nuevos atractivos y una mayor oferta que antes no
disponía, al tiempo que los nuevos modelos sociales nos empujan hacia distintos
perfiles personales más vigentes, y parece que vivir solo encaja a la
perfección en estas nuevas directrices. Habrá sido casualidad, pero
últimamente he leído varios artículos sobre psicología moderna, en los cuales
se recomienda para la propia estima, no pasar lo más mínimo a tu pareja y a la
menor de cambio abandonarlo todo y marcharte a vivir solo. La tecnología ayuda
pues siempre es tentador tener el mando de la televisión en propiedad, pues los
gustos siempre son dispares y en la nueva tendencia sobre las series, rara vez
podemos coincidir.
La
soledad va ganando terreno y para muchos resulta tentador después de la
agitación diaria, llegar a un lugar con espacio solo para uno. Pero la realidad
es que somos un ser social, y una parte importante de nuestra salud mental
depende de nuestra interacción y de las relaciones personales. Así me lo
explicaba un psicólogo que trabaja en el área de salud mental de una importante
capital europea, donde la sociedad, con sus nuevos dictados y tendencias, a
veces necesidades por trabajo, nos hace vivir solos, y donde en el transporte
público observa a más personas hablando solas y con comportamientos erráticos y
psicóticos. Somos un ser social y las relaciones personales son necesarias para
nuestro equilibrio mental. Para aquellos en que la Casa 12ª sea fuerte, siempre
obtendrán ese placer con el propio encierro, pero no se olviden que en mayor o
menor medida, las relaciones son necesarias, y en algunos casos imprescindibles.

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