Recuerdo que cuando realizamos la
primera consulta astrológica, hace ya bastantes años, vino acompañada de su
madre, la cual estuvo atenta a todos los pormenores de la entrevista, conversación
en la que realicé una serie de observaciones muy positivas sobre la mujer que
tenía delante, resaltando un conjunto de valores y cualidades extraordinarios,
así como del probable futuro que tenía delante, pues aquella joven mujer
prometía respecto a su destino profesional y a las posibilidades que el mismo
le ofrecía en la vida. Tal vez fuera unos instantes después, cuando la madre,
que seguía atentamente todas mis explicaciones, me interrumpió haciéndome saber
de un modo explícito que ellas habían venido para saber si su hija se iba a
casar y cuando sería la boda. La hija miró a la madre y no pudo evitar cierto
rubor, al tiempo que por mi parte observaba la parte derecha del mapa
astrológico que tenía delante y contemplaba un malicioso Saturno en Cáncer, en
la Casa 7ª, en conflicto con otros planetas mediante un conjunto de aspectos
que habitualmente se expresan en color rojo, por lo que el estado cósmico de
aquel Saturno en conjunción con la cúspide de la Casa 7ª no daba lugar a muchas
dudas. Le expliqué que no todas las personas están hechas para vivir en pareja
y que incluso, si alguna vez, lograba llegar al matrimonio, éste no se viviría
de un modo satisfactorio, por lo que resultaba más conveniente, vivir según
reza el refrán: mejor sola que mal acompañada. Todo ello expresado con la mayor
delicadeza y tacto posibles. Aquella reunión concluyó con la decepción de la
consultante, con la cual y a pesar de no haber obtenido el consejo deseado,
seguimos manteniendo el contacto.
En ocasiones posteriores, me
manifestó sus fuertes deseos en encontrar una relación personal que pudiera
funcionar, y diciéndome en una ocasión que ella “no pedía la Luna” por el hecho
de querer casarse, incluso en un par de ocasiones estuvimos estudiando una “relocación”,
buscando un lugar conveniente donde viajar y cumplir su Revolución Solar,
propiciando una configuración favorable al matrimonio, pero finalmente no se
llevó a cabo. Han pasado los años, y Pilar sigue sin lograr sus fines
matrimoniales, ha conocido a unos cuantos hombres, incluso tuvo una breve
convivencia con uno de ellos, todas estas experiencias la han convencido de algo que me dijo hace unos días, y donde manifestaba el tiempo que había gastado
en algo que no estaba para ella y lo que había perdido en el camino. Pero
válgame decir que esta mujer no está sola, pues llevó a cabo con creces otros
valores que en su vida eran pujantes, superándose como empresaria y mujer
emprendedora, por lo que hoy cuenta con el aprecio de sus colaboradores y el
cariño de sus sobrinos, así como la admiración de este modesto astrólogo.

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