Una de las palabras del
diccionario castellano que más me agrada es “considerar”, vocablo de origen
latino y en cuya etimología encontramos una primera parte: con- “todo o junto”,
y una segunda: sider- “astro, sideral”, junto o con los astros, o contar con
los astros, hacer consideraciones es contar con lo sidéreo, es decir, interpretar
o tener en cuenta las posiciones astrales o planetarias. Dicho esto, se
entiende mejor el título del presente post, al objeto de hacer un avance de las
posibilidades y tendencias del año que ahora comienza. Las grandes directrices
estarán señaladas o dirigidas por los planetas mayores, por el espacio zodiacal
que ocupan, por los cambios de signos que puedan sucederse, así como los
aspectos más notables que puedan producirse a lo largo del año, en definitiva,
el estado cósmico de estos planetas nos darán las principales razones del año.
Como ya hemos comentado en anteriores entradas, el ingreso de Júpiter en
Escorpio no está siendo todo lo afortunado que algunos esperaban, complicando
la economía de algunos territorios regidos por Escorpio y arrastrando una
influencia muy relativa, Júpiter, también llamado el “gran benéfico”, no se
encuentra en un signo adecuado a la naturaleza del planeta, por lo que no
debemos esperar grandes logros en la economía mundial, en la producción y en el
aumento de la riqueza, si bien durante este año de 2018 podemos esperar una
leve bajada de los índices de los mercados internaciones respeto al año
anterior. Júpiter ingresará en el signo de Sagitario, su propio domicilio, el 8
de noviembre próximo, haciendo que esta tendencia pueda cambiar y que los dos
últimos meses del año sean de expansión económica, de una mayor productividad y
bienestar; aún está por ver, pero entiendo como posible un mayor crecimiento
económico durante los meses de noviembre y diciembre que en periodos anteriores,
siendo algo imprevisible y no guardando una clara proporción.
Saturno ya ingresó en el signo de
Capricornio y seguirá en el mismo durante todo el año próximo, esta
configuración confiere una mayor estabilidad en el entorno mundial, estabilidad
en el sentido de que las cosas cambiarán poco, si bien, algunos estados o
elementos sociales incluso pueden retroceder. Las cualidades de Saturno llegan
de un modo claro cuando se encuentra en Capricornio, signo que constituye su
domicilio zodiacal, teniendo una buena resonancia de todos sus elementos,
confiriendo una mayor firmeza y seguridad en muchos de los aspectos sociales,
pudiendo ser el 2018 “el año de la seguridad” y de la precaución en gran parte
del mundo, ya sea por temor a ataques incontrolados o por cuestiones de
planificación. Durante el próximo año y contemplando la posición de Saturno, es
previsible un vuelco político hacia las ideas más conservadoras y determinados
avances sociales habrá que dejarlos para otro momento, así como la austeridad
será uno de los principio vitales durante los próximos meses, un ascetismo que
regirán muchos aspectos de nuestra, no solo el económico. Urano será uno de los
grandes protagonistas del año, pues el próximo 15 de mayo cambiará de signo,
ingresando en Tauro, y muchos estamos expectantes por conocer los cambios
geopolíticos que se sucederán bajo esta configuración, en anteriores entradas hemos
apuntado a Irán como país del signo de Tauro, pues bien puede ser el siguiente
en sufrir importantes cambios sociales, donde según algunos observadores
políticos se está preparando una revolución social de importantes dimensiones,
habrá que esperar al mes de mayo para ver qué ocurre.
Neptuno continuará en el signo de
Piscis, haciendo que pocas cosas puedan cambiar con respecto a la
espiritualidad y las creencias mundiales. La religión seguirá siendo una de las
principales razones humanas, así como uno de los principales motivos de
separación y discordia entre los distintos pueblos, originando conflictos y
acentuando costumbres que en la actualidad tienen escaso valor. En este aspecto
las cosas no cambiarán con respeto al año anterior. Plutón igualmente seguirá
en Capricornio, controlando los movimientos y circunstancias de los grandes
capitales, donde el control y la limitación de las finanzas continuarán como
hasta ahora, no existiendo prácticamente ningún cambio digno de mención.
Estamos ante un año de mayor austeridad y control, donde los espacios de
separación pueden manifestarse de un modo claro, donde el crecimiento será
discreto en muchos órdenes, donde la economía verá cierta luz durante los dos
últimos meses del año, y donde Urano puede darnos importantes sorpresas con su
cambio de signo durante el próximo mes de mayo, que esperamos que sea para
bien.

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