Me encantan las conjunciones de
Júpiter, con el Sol, con la Luna, con Mercurio, Venus, con cualquier planeta,
pues Júpiter tiene la cualidad de expandir todas esas buenas cualidades de
aquel con el que se encuentra en conjunción, haciendo de lente de aumento de
todos estos dones, así como propiciar un mayor alcance de la influencia
positiva de los planetas que hacen contacto con este astro. Pero algo me dice
que la próxima conjunción del Sol con Júpiter no tendrá el mismo tono que en
casos anteriores, pues el tránsito de este segundo cuerpo por Escorpio no está
siendo especialmente brillante. El Sol hará contacto con Júpiter el próximo día
26, a las 18 horas 9 minutos, horario UT, y sus efectos se dejarán sentir
durante los próximos días, propiciando ciertos anhelos y deseos que tal vez, no
lleguen a llevarse a efecto. No se trata de un mal aspecto, ni de una
conjunción que pueda aportar negatividad al ambiente general, pero tampoco
aportará ese fluido energético que muchos esperan, ese impulso, pues como
decimos, Júpiter no resuena todo lo bien que quisiéramos en el signo de
Escorpio, haciendo que el lugar de encuentro de estos dos planetas no sea el
más idóneo. Por otro lado, la oposición que Urano realiza a esta configuración,
añade tensión, atacando la luz de estos dos planetas y haciendo que los mismos
tengan una menor expansión, por todo ello, cabe la posibilidad que nuestras perspectivas
no lleguen a tener el alcance esperado, el recorrido suficiente y muchas de las
cuestiones durante los próximos días pueden resultar según el enunciado: “muy
bien, ya te llamaremos”. De modo que debemos estar preparados y redoblar
nuestros esfuerzos ante algo que puede parecer fácil y donde muchos no pasarán
la prueba.

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