Como decía Jean de la Fontaine: “A
menudo encontramos nuestro destino por los caminos que tomamos para evitarlo”,
y es que nuestro futuro es algo que está sujeto a un conjunto de variables, que
además se encuentran en constante movimiento y dando resultados presuntamente
aleatorios. En este mismo orden, hay quien afirma que nuestro devenir está
representado por el producto de un complejo algoritmo, una ecuación donde
intervienen desde nuestro ADN, a las tendencias e instintos que vivimos en cada
momento. Escapar a nuestro futuro es una de las grandes cuestiones de la vida, pues
reconocer las piedras y dificultades en el camino nos posibilita pasar
tangencialmente sobre los problemas, pero no siempre resulta fácil. Aún
recuerdo el testimonio que aquella persona que quería cambiar una serie de
circunstancias en su trabajo, y para ello, solicitó un traslado, un lugar
distinto con diferentes compañeros y responsabilidades, incluso cambios de
función dentro de la misma empresa, y al poco tiempo y de manera curiosa las
circunstancias anteriores fueron manifestándose de nuevo, todos esos hechos que
quería dejar atrás, los tenía delante. Es muy probable que esos problemas
fueran con esa persona y que ella misma los hacía aparecer en el momento menos
esperado, pero también es posible que un “eco del presente” se fuera repitiendo
y resonando en la vida de este individuo. Hace unos días, durante una consulta
astrológica y ante la delicada situación matrimonial que podía observar en la Carta Astral de la
consultante, la misma me hizo saber que había enviudado dos veces, digo bien,
dos veces, y las posibilidades de que esto ocurra son realmente escasas. De
nuevo este hecho persigue de forma inexorable a esta persona, y muchos podrán
imaginar cual fue mi consejo a este respecto.
Cuando realizamos cambios
importantes en nuestra Revolución Solar llevando nuestro aniversario a un lugar
geográfico diferente y realizar una “Relocación”, provocamos un presente
alternativo, el cual y según testimonios que me han llegado, conecta mediante
ecos con el presente que hubiese correspondido de cumplir años en el lugar
habitual. Hemos logrado un presente alternativo, pero el “otro presente”, no
deja de recordárnoslo. Hace muchos años, conocí a un maestro de astrología cuya
especialidad era la creación de este espacio alterno, y desde éste impulsar un
bucle temporal cuyo resultado era la repetición de una serie de hechos
positivos, que el individuo puede poner en marcha en cualquier momento. La
difícil explicación sobre meridianos y vectores de desplazamientos, hizo que
retuviera la idea, pero que no la entendiera del todo, por otro lado, no estaba
muy clara la procedencia de este maestro, pues no aclaró suficientemente si era
uno de los doctores o paciente de la clínica neurológica de donde decía venir, este
hecho, incrementó mis reservas a las explicaciones que estaba recibiendo,
poniéndolas en cuarentena. Años después, con mayor conocimiento y poniendo en
orden todas aquellas ideas, supe que aquel maestro, al que no volví a ver,
tenía toda la razón del mundo.


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