Aún recuerdo aquel viejo manual
de Astrología, uno de los primeros, donde muchos nos iniciamos en el noble
arte-ciencia-creencia de la Astrología, era el Tratado de Astrología de
Alpherat, reeditado durante los años setenta por una conocida editorial
argentina; en el mismo había un apartado que en su momento me llamó mucho la
atención y se refería a la naturaleza mística de Neptuno y que la misma podía
verse acentuada por la proximidad de la Luna a este planeta. Desde entonces,
siempre que observo en un mapa natal a la Luna en conjunción con Neptuno puedo
afirmar sin temor a equivocarme de que se trata de una persona con una
sensibilidad especial, con cualidades místicas e intuitivas fuera de lo común y
con una espiritualidad muy desarrollada, es decir, esas cualidades que
distinguen a Neptuno pero vistas con lente de aumento, todo ello y por supuesto,
en función del signo donde se produce dicha conjunción. Con el tiempo uno asimila
que las conjunciones Lunares con los distintos planetas y en función del signo
donde esta aproximación resuene, sirven para acentuar las características del
planeta, enfatizando todas esas cualidades que formará parte de la persona. Hoy
día 6, hemos tenido una serie de configuraciones Lunares, la primera de ellas,
ha sido la conjunción de la Luna con Neptuno, que se producía a las 5 horas 7
minutos, horario UT, y que cubría los sueños de los más sensibles a los avatares
Lunares, poco después, a las 7 horas 3 minutos UT, se producía la Luna Llena, a
13º 53’ de Piscis y que coincidía tan solo por unos minutos, con la orientación
en paralelo con Júpiter y Neptuno, de nuevo este segundo planeta otorgaba una importante
fuerza al Plenilunio, para que éste fuera algo especial. Una Luna Llena hecha
de sueños, de inspiración, de amor romántico, de misticismo y fantasía. No me
cabe duda, de que este Plenilunio tendrá una gran influencia durante los
próximos días, modulando el tono de tu convivencia, de modo que ya sabes cómo vivirlos.

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