Urano representa el impulso de la
transformación, la evolución y la innovación, simbolizando los procesos de
cambio, así como el sentimiento de inconformismo ante determinadas situaciones
de la vida. Urano despierta esa parte rebelde de nuestra conciencia, ese
sentido crítico que conecta con el progreso, con la investigación y las nuevas
tecnologías, pero también se relaciona con corrientes sociales que derivan en
revoluciones y en cambios drásticos para el conjunto de la población, pues
muchos de los procesos libertarios han coincidido con posiciones prominentes de
este planeta. En su peor versión, es decir, bajo un estado cósmico negativo, la
presencia de Urano se sincroniza con el caos, con cambios repentinos y con
procesos revolucionarios con resultados dudosos e imprevisibles. Urano, que se
encuentra a 25º de Aries, parece que se resiste a dejar este signo, pues mañana
día 3, a las 5 horas y 28 minutos, horario UT, invertirá su órbita aparente iniciando
un movimiento retrógrado, sincronizando esta corriente energética con cierto
parón ideológico, así como ambigüedad en el desarrollo de algunos procesos
sociales que se perderán en la indecisión y la vaguedad.
Con este movimiento retrógrado,
Urano vuelve a adentrarse en Aries, signo que ya tenemos visto que no guarda
una vibración armónica con el planeta, pues todos estamos siendo testigos del
estado actual del mundo, de los conflictos que se iniciaron con la entrada de
Urano en Aries, como la guerra en Siria y el desastre nuclear en Japón. Como
decíamos, Urano parece que se resiste a dejar el signo de Aries, parece que se
resiste a cambiar el estado actual de nuestro mundo, pues este paso atrás
representa un retraso en los acuerdos, en que muchos de los conflictos puedan solucionarse
y que las partes puedan entenderse. Nuestro mundo seguirá girando, pero por una
temporada dejará de cambiar.

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