Son muchos los fenómenos
naturales que a la hora de observarlos y estudiarlos no sabemos muy bien dónde
ubicarlos, en qué campo de la ciencia o del saber humano colocarlos. Un ejemplo
de ello es el efecto de la Luna sobre nuestro periodo de sueño, su influencia y
las posibles alteraciones que las distintas fases Lunares ejercen sobre
nuestros ciclos biológicos. Algunos observarán estos hechos del lado de la
psicología o incluso de la psiquiatría, pues muchas de las pruebas realizadas
parten de estas disciplinas, otros en cambio relacionarán todos estos hechos con
la astrología y todo su bagaje de conocimiento. De un modo u otro, las pruebas
realizadas por la ciencia no estarían completas sin el aporte de la astrología,
pues la tradición nos enseña que no todos estamos igualmente expuestos al
influjo Lunar, y esta influencia se
determina por la posición de la Luna en nuestra Carta Astral, si la misma es
prominente o si tiene escaso relieve en nuestra vida y personalidad. Volviendo
al asunto, muchos relacionan a los distintos ciclos Lunares con nuestros
periodos oníricos y algunos hablan sobre la facilidad o dificultad a la hora de
conciliar el sueño en función de la posición Lunar, según la creencia popular
los ciclos de Luna Llena dificulta la conciliación del sueño y este hecho
parece confirmarse por los estudios realizados por los departamentos de
psicología de distintas universidades, pero como decimos, en estos estudios no
se tiene en cuenta la particular sensibilidad de cada uno de los sujetos a este
fenómeno, no teniendo en cuenta la posición Lunar en el Cosmograma, aún así,
algunos estudios parecen concluyentes y el insomnio es más frecuente en las
noches de Luna Llena.
Según otros estudios, el número
de horas de sueño de las personas seleccionadas varían según el ciclo Lunar,
durmiendo una media de cantidad de horas mayor durante la Luna Nueva y una
menor calidad y duración del sueño durante el Plenilunio. Recuerdo que la Luna
Llena de hace tres meses fue especialmente luminosa y a media noche algo me
despertó, di una par de vueltas en la cama y finalmente me levanté. Fui a mirar
por la ventana, el cielo estaba despejado y la imagen brillante del disco lunar
parecía desproporcionado, sentía una fuerza y presión que me alteró los nervios,
curiosamente observé en el edificio de enfrente al menos a tres de mis vecinos
asomados a la ventada y dirigiendo su mirada al cielo, supongo que tendremos la
misma sensibilidad al fenómeno Lunar.

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