sábado, 4 de febrero de 2017

LA LUNA Y LA ALTERACIÓN DEL SUEÑO

Son muchos los fenómenos naturales que a la hora de observarlos y estudiarlos no sabemos muy bien dónde ubicarlos, en qué campo de la ciencia o del saber humano colocarlos. Un ejemplo de ello es el efecto de la Luna sobre nuestro periodo de sueño, su influencia y las posibles alteraciones que las distintas fases Lunares ejercen sobre nuestros ciclos biológicos. Algunos observarán estos hechos del lado de la psicología o incluso de la psiquiatría, pues muchas de las pruebas realizadas parten de estas disciplinas, otros en cambio relacionarán todos estos hechos con la astrología y todo su bagaje de conocimiento. De un modo u otro, las pruebas realizadas por la ciencia no estarían completas sin el aporte de la astrología, pues la tradición nos enseña que no todos estamos igualmente expuestos al influjo Lunar, y  esta influencia se determina por la posición de la Luna en nuestra Carta Astral, si la misma es prominente o si tiene escaso relieve en nuestra vida y personalidad. Volviendo al asunto, muchos relacionan a los distintos ciclos Lunares con nuestros periodos oníricos y algunos hablan sobre la facilidad o dificultad a la hora de conciliar el sueño en función de la posición Lunar, según la creencia popular los ciclos de Luna Llena dificulta la conciliación del sueño y este hecho parece confirmarse por los estudios realizados por los departamentos de psicología de distintas universidades, pero como decimos, en estos estudios no se tiene en cuenta la particular sensibilidad de cada uno de los sujetos a este fenómeno, no teniendo en cuenta la posición Lunar en el Cosmograma, aún así, algunos estudios parecen concluyentes y el insomnio es más frecuente en las noches de Luna Llena.

Según otros estudios, el número de horas de sueño de las personas seleccionadas varían según el ciclo Lunar, durmiendo una media de cantidad de horas mayor durante la Luna Nueva y una menor calidad y duración del sueño durante el Plenilunio. Recuerdo que la Luna Llena de hace tres meses fue especialmente luminosa y a media noche algo me despertó, di una par de vueltas en la cama y finalmente me levanté. Fui a mirar por la ventana, el cielo estaba despejado y la imagen brillante del disco lunar parecía desproporcionado, sentía una fuerza y presión que me alteró los nervios, curiosamente observé en el edificio de enfrente al menos a tres de mis vecinos asomados a la ventada y dirigiendo su mirada al cielo, supongo que tendremos la misma sensibilidad al fenómeno Lunar.

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