miércoles, 1 de febrero de 2017

EL CONSEJO ASTROLOGICO, LUZ EN EL SENDERO

La vida es un recorrido, una travesía por un camino que va señalando los periodos de nuestra existencia, el paso por un sendero que no siempre está iluminado y bajo un horizonte claro y visible. Muchas veces nuestras capacidades, experiencia e intuición van alumbrando nuestra senda, pero en cambio, en otras ocasiones, la situación personal y los caminos a elegir no siempre se muestran claros y fáciles de seguir, es el momento en que necesitamos un apoyo adicional. El recorrido de nuestra vida es parecido a la singladura de un buque, debemos trazar y conocer nuestras cartas de navegación, saber de dónde partimos y donde queremos llegar, y perder el rumbo las menos veces posibles. Para ello, la Astrología constituye una herramienta imprescindible, un instrumento que arroja luz en nuestro camino y que nos advierte de las dificultades que encontramos en la senda, por ello, el consejo astrológico y la consulta de nuestra Carta Astral ilumina nuestro entorno, situándonos en un contexto real, o al menos muy cercano a la realidad de cada persona, otorgando ese oportuno recordatorio de que no perdamos el rumbo, pues la misma nos devuelve a ese camino que nos hemos fijado. La sensibilidad de cada persona le hace elegir la forma por la que anticiparse al futuro y la Astrología es una de las más ciertas y seguras, siendo tan antigua como el hombre cuyo origen se pierde en la oscuridad, o luz de los tiempos.

La Carta Astrológica constituye un verdadero reloj biológico, el marco o contexto que señala los periodos de nuestra vida, indicando momentos muy concretos y constituyendo una verdadera brújula a la hora de establecer nuestra orientación en la vida. Nuestras posiciones astrológicas son esos elementos de referencia, síntesis que nos distinguen y nos hacen únicos en el Universo, por ello, conocer nuestro Cosmograma es básico para recorrer nuestro camino, seguir nuestro rumbo y llegar al final del mismo.

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