Cada cual decide hacer de su vida
lo mejor que puede y sabe, planteando un futuro y unas cartas de navegación que
le lleven al lugar deseado, pero debemos tener en cuenta que las decisiones
personales son una composición entre razón y sentimiento, donde la
planificación no siempre nos lleva a ese espacio donde queremos estar. El
pragmatismo y las emociones se conjugan para hacer de nuestra vida ese avatar o
alternativa que no siempre resulta ser una regla fija, estando más próximo al
resultado de una extraña ecuación y a la intervención de unos oscuros
algoritmos que confieren a la existencia ese punto de inestabilidad y misterio.
Todos deseamos encontrar esos puntos de referencia, esas balizas que nos
orienten en la navegación, esas cuestiones que se sincronizan con los hechos de
nuestra vida, y desde hace milenios el hombre ha distinguido una serie de
configuraciones estelares y su correspondiente reflejo en la Tierra, así como en
la vida de cada uno de nosotros. Cifrar el comienzo de la Astrología parece
algo imposible, pues según los historiadores este inicio suele perderse en esa
noche de los tiempos siempre aludida, siendo un brote de conocimiento que
curiosamente aparece y se desarrolla en distintas culturas de la antigüedad que
aún no tienen ningún tipo de relación o conexión, tal vez por ello, la
Astrología supone una importante guía en nuestra vida, representando de un modo
claro y preciso esas señales, esas marcas que constituyen los puntos de
referencias que todos buscamos.
Esas señales y marcas que
orientan nuestro destino las encontramos en la Carta Astral, que como muchos ya
saben es una instantánea del cielo en el momento del alumbramiento, donde están
sellados todos esos elementos que influirán en el curso de nuestra vida, que
constituyen esos algoritmos que nos ayudan a decidir y sobre todo, revelan ese
telón de fondo por el que transcurre el camino de nuestra vida. Conocer todos
estos contrastes aumenta nuestra capacidad de decisión, haciendo que todo sea
más fácil y que nuestro status se convierta en algo más estable. La Carta
Astral revela mucho más, pues el mapa astrológico simboliza esa conjugación de
fluidos energéticos a la que estamos expuestos, las oscilaciones de la energía
que orientan nuestro destino, por ello, la Carta Astral encarna esa verdadera
brújula personal que todos deberíamos observar de forma habitual y continuada.

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