Le conocí hace muchos años y
desde pequeño siempre dio signos de ser un niño despierto e inteligente, nunca
dio muestras de ninguna dificultad y al contrario siempre dio señales de sus
grandes dotes intelectuales. No hace mucho, su madre se puso en contacto
conmigo preocupada de la actitud de su hijo, el cual solo quería estar
encerrado en su habitación estudiando, leyendo y navegando por internet, no
dando muestras de interés ni deseo alguno de tener una vida social más intensa
o activa. Al joven ya lo habían tratado especialistas que no encontraron
patología alguna, expertos que insistieron ante la madre que al chico no le
pasaba nada, y que solo se trataba de una particular forma de ser. Cuando levanté
la carta astral del joven, solo pude sorprenderme de sus posiciones tan
marcadas y que estaban en consonancia con el comportamiento de esta persona.
Tanto el Sol como Mercurio se encontraban en Virgo en la Casa 1ª, y el segundo
en conjunción con el Ascendente, coincidiendo con un carácter orientado al
estudio y la introspección, de estilo ordenado e interesado por todo lo que
constituye un nuevo conocimiento, sus posiciones se veían reforzadas por
Júpiter en Leo, en conjunción con la cúspide de la Casa 12, fortaleciendo el
gusto por la soledad, siendo un espacio donde se siente realmente feliz. Como
pueden imaginar los comentarios y argumentos de la carta astrológica fueron más
profusos y concretos, lo que acabaron por convencer y sobre todo, tranquilizar a
la madre, que aceptaba y entendía desde ese momento el natural comportamiento
de su hijo.

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