Al igual que el punto de
restauración de nuestro sistema operativo, el último día del año constituye ese
momento, en que de una manera u otra, consciente o inconsciente, realizamos
balance de todo lo ocurrido durante el mismo y ponemos la mirada en el año que pronto
comienza. Para muchos, el primero de año suele constituir una fecha de
referencia, un punto y aparte, y una forma de dar comienzo a una nueva
temporada. Pero no olvidemos que para aquellos que seguimos los ciclos naturales,
este primero de año o uno de enero tiene escaso sentido, y solo representa un
convencionalismo, una fecha más en la que le damos la vuelta al calendario y
comenzamos de nuevo. Para aquellos que seguimos los periodos que la naturaleza
nos va señalando, el comienzo de la nueva temporada lo tenemos con el
equinoccio de Primavera, o equinoccio de marzo, este es verdaderamente el
comienzo del nuevo año, pero resulta que la fecha del 20 o el 21 de marzo no
encaja demasiado bien en un calendario comercial como el nuestro, y festejamos
fechas con escaso sentido respecto a los ciclos naturales, celebraciones que
por otro lado, están muy alejadas de ese paralelismo con la naturaleza. De
todos modos y ya que estamos, no dejemos pasar este final de año e intentar
pasarlo lo mejor posible en una noche que tiene cierta magia y encanto. Feliz
año 2016.

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