Desde siempre fue un hombre excéntrico y extraño, no era raro ni extravagante, simplemente fuera de lo común. Le conozco desde hace muchos años y ya desde muchacho era una persona poco previsible y podría decir que algo errático. En el instituto era distinto al resto, siempre mantenía unos criterios muy firmes y no se dejaba llevar por las modas ni las ideas de los demás, aún parece que le estoy viendo estudiar en aquella biblioteca escolar, pues una extraña concentración y envoltura sobre sí mismo parecía circundar toda su persona, no se dejaba amedrentar por los miedos que por aquel entonces nos acuciaban, los exámenes, el final de curso, etc., su distancia emocional lo hacía moverse por encima del bien y del mal, y muchos de los acontecimientos de la época como las protestas y huelgas estudiantiles de aquellos años, eran asuntos que no iban con él. Nuestros destinos tuvieron cierto paralelismo y años después he seguido viéndole de un modo esporádico, lo que me ha permitido mantenerme al corriente del curso de su vida. A pesar de su desapego personal hace años que obtuve sus datos natales y su Carta Astral es un fiel reflejo de su vida y su persona.
Como algunos ya podrán suponer, la persona objeto de este comentario es Acuario, pero no solo eso, tiene al Sol, la Luna y a Saturno en el signo de Acuario, y además algo que forma una verdadera “marca” personal, en su mapa natal podemos observar a Urano, en el signo de Virgo, en conjunción partil, con el Medio Cielo. He conocido a personas con Urano en la Casa 10ª, algunos con este planeta muy cerca del Medio Cielo, pero a muy pocos con una conjunción exacta con el grado y minuto que ocupa el Medio Cielo. En la actualidad nuestro Acuariano es propietario de una empresa de alta tecnología que tiene su sede en uno de los parques tecnológicos más importantes de la región, hace años se especializó en telecomunicaciones, sigue conservando su aire despreocupado y a diferencia del resto de gerentes de empresa no usa trajes en su forma de vestir, sus camisas de cuadros o simples camisetas de algodón, sus gafas de pasta y en lugar de una ostentosa agenda, bajo el brazo su iPad y una libreta de espiral muy parecidas a las que llevaba hace más de treinta años. Me agrada seguir viendo a este amigo.

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