Desde que hace miles de años Hermes Trimegistro diera a conocer sus pensamientos sobre la unidad del Universo y su obra de carácter alquímico La Tabla de la Esmeralda, mucho se ha especulado al respecto y muchas traducciones e interpretaciones se han realizado de la misma. En esta obra afirma: lo que está abajo es como lo que está arriba, y lo que está arriba es como lo que está abajo, para consumar el milagro de la unidad. Este aforismo siempre está presente en cualquier teoría astrológica, pues nos ayuda a entender que cualquier configuración celeste puede tener su correspondencia en la Tierra, es decir, que las configuraciones astrológicas pueden sincronizarse con los acontecimientos terrenales, siendo como espejos que transmiten unos modelos y correspondencias dentro de un mismo orden. Hasta aquí ha transcurrido bastante tiempo sin que determinadas teorías o pensamientos se movieran de lugar. En el año 1975 el matemático Benoît Mandelbrot nos introduce a la geometría fractal, que son figuras y formas geométricas que se caracterizan por repetir un determinado patrón, con ligeras y constantes variaciones, estos fractales pueden ser identificados en la propia naturaleza, y en cualquier estructura cuyas ramificaciones sean variaciones de una misma forma básica. En definitiva, un fractal es un objeto o forma geométrica, cuya estructura básica, fragmentada o irregular, se repite a diferentes escalas, por ello, si observamos una figura fractal, tanto si nos alejamos como si nos aproximamos al objeto, siempre observaremos la misma estructura.Los fractales dieron origen a una nueva rama de las matemáticas designada como geometría de la naturaleza y se aplica, entre otras ciencias, a los modelos meteorológicos y la astronomía. Cada Universo fractal generado a partir de una única ecuación matemática se reproduce con una absoluta semejanza, creando las mismas formas a diferentes escalas, son como reflejos de los mismos modelos creciendo o decreciendo hasta el infinito. Toda esta teoría de la geometría fractal, nos recuerda al enunciado con el que dábamos comienzo este post, a Hermes Trimesgistro, su Tabla de la Esmeralda y “lo que es arriba, es abajo”, y contemplando esta figuración sobre fractales permítanme completar la frase anterior: lo que es arriba, es abajo, lo es a derecha, es a izquierda… y así en 360 grados, todo ello siguiendo los modelos de la geometría fractal. Resulta curioso como los antiguos conocimientos van encontrando sus razones para el momento actual, como se van demostrando dentro de un orden científico una serie de creencias y como se van definiendo de forma que puedan ser entendidas por la mente del siglo XXI.
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