domingo, 15 de marzo de 2015

ECLIPSE SOLAR EQUINOCCIAL


El próximo día 20 de marzo y como preámbulo a la primavera, tendremos el primero de los eclipses equinocciales de una serie de tres, y separados por un espacio de diecinueve años. El eclipse solar se produce a 29º de Piscis, a las 09 horas y 36 minutos (GMT), con una duración de 2 minutos y 47 segundos, y una magnitud de 1.045. El Sol ingresará en Aries horas después, a las 22 horas 45 minutos de ese mismo día, dando lugar al Equinoccio de Primavera, de ahí la denominación equinoccial del próximo eclipse solar. La astronomía realiza un esquema muy simple de la realidad de un eclipse, un diseño astro-matemático de lo que ocurre con los luminares para que uno de ellos pierda su luz durante unos instantes, en este caso poco más de dos minutos, logrando una radiografía anatómica del fenómeno. Por otro lado, la astrología, sirviéndose de este complemento o esquema “anatómico” realiza su análisis “fisiológico” de este prodigio o hito astronómico, obteniendo del mismo sus propias conclusiones. Desde el punto de vista astronómico un eclipse es algo normal, un fenómeno astronómico que ocurre cada cierto tiempo y que está perfectamente catalogado, tanto en su clase, solar o lunar, así como los ciclos o frecuencias del mismo, y bajo una órbita y esquemas perfectamente conocidos, pero la astrología añade algo más a este tipo de fenómenos celestes, teniendo una connotación muy definida.

Desde el punto de vista astrológico, los eclipses suponen una configuración celeste muy negativa, la interrupción, aunque solo sea por unos minutos, de la luz solar constituye un cortocircuito en la llegada de ese fluido indispensable, y responsable de la vida en nuestro planeta, como son los rayos solares y que puede suponer un hecho traumático para la fisiología de nuestro mundo. Tanto es así, que los eclipses se asocian con terremotos y movimientos de las fuerzas telúricas terrestres, pues desde un punto de vista científico, la interrupción de la llegada de los rayos solares puede provocar variaciones de temperatura en la corteza terrestre, sobre todo en sus capas más superficiales y propiciar movimientos que pueden derivar en verdaderos terremotos. Por otro lado, la tradición nos dice que la proyección del cono de sombra, la umbra y penumbra, de dicha proyección de oscuridad, es particularmente nefasta para aquellos lugares geográficos que es alcanzada por la misma, pues meses después del fenómeno se han podido observar toda clase de adversidades en los lugares afectados, desde hambrunas y desordenes sociales en África, así como dificultades económicas en países desarrollados, bajo el efecto de eclipses de años anteriores. Para este caso la mayor duración de la sombra, más de dos minutos, del próximo eclipse se produce en el mar del Norte, frente a las Islas Feroe, y abarcando gran parte de Europa, siendo más intenso en la zona norte. Espero por nuestro bien y por el de todos que este eclipse no muestre su faz más oscura y sea lo suficientemente benigno, pasando de largo todas aquellas desventuras e infortunios que el fenómeno pueda trasladar.


No hay comentarios:

Publicar un comentario