domingo, 16 de noviembre de 2014

MOMENTOS DE REFLEXIÓN

Cada uno de nuestros procesos requiere de un momento especial, instantes que suelen ser coincidentes con determinadas posiciones astrológicas, señalando los elementos más sensibles de nuestro mapa astrológico. Ya hemos observado muchos de ellos, como el amor, las relaciones sociales y familiares, etc., pero igualmente importante son las relaciones con nosotros mismos, los momentos de mayor intimidad y donde nuestros pensamientos resuenan con mayor fuerza; son periodos para hacer que todo vaya más lento, dejar las prisas a un lado y escuchar tanto a nuestra razón como a nuestro corazón. Como ya hemos comentado en entradas anteriores, la Luna se relaciona con la parte más sensible y menos consciente de nuestra persona y está más conectada con nuestros sueños y pensamientos, que con nuestra parte visible. La Luna tiene una extraordinaria influencia en su trayectoria zodiacal, y en cada uno de nosotros tendrá un influjo concreto, en función de nuestras particulares posiciones en el zodiaco, es decir, del recorrido que realiza por nuestra Carta Astrológica.

En el curso del mes la Luna realiza un itinerario completo por la bóveda celeste y va tocando todos los elementos de relieve de nuestro mapa astral, coincidiendo en muchos de los casos con acontecimientos de nuestra vida, en otros señalando tendencias y esos cruces de caminos que señalan ese conjunto de variables que dan forma a nuestro futuro, y donde nuestros sentidos tiene mucho que decir, pues nuestro satélite es el responsable de que la intuición tenga una mayor presencia en nuestros pensamientos.

En anteriores post hemos tratado los momentos oportunos para comenzar una determinada actividad, que suele coincidir con la Luna Nueva; el Novilunio representa ese punto de partida, momento que todos podemos ubicar por el calendario Lunar, siendo muy fácil de interpretar. Pero como decimos, la Luna guarda una fuerte influencia sobre muchos de los elementos de nuestro Horóscopo, y si queremos encontrar ese momento verdaderamente íntimo, debemos observar el paso del satélite por nuestra Casa 12ª y sobre todo, cuando cruza nuestro Ascendente, pues será el momento en que obtendremos mayor nivel de concentración y abstracción, es cuando podemos envolvernos sobre nosotros de un modo eficaz y verdadero, conectando con nuestro propio ser, con nuestro interior más profundo y obteniendo los mejores resultados sobre ejercicios de meditación y concentración trascendental. En ocasiones buscamos respuestas que no encontramos y que solo están en nuestro interior, el paso de la Luna por nuestra Casa 12ª y el Ascendente puede abrirnos esas puertas, ofrecernos esas respuesta que estaban ocultas, y darnos una panorámica de nuestro ser interno como nunca lo hemos contemplado.


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