En anteriores entradas hemos observado algunas de las peculiaridades de Neptuno en relación al amor, y en concreto a las relaciones matrimoniales, así como la posibilidad de infidelidad de uno de los cónyuges, pues cuando este planeta se ubica en la Casa VII, espacio reservado para el matrimonio, y en mala situación o estado cósmico, las cosas no son lo que parecen. Pero Neptuno no solo representa el engaño y los artificios, teniendo otras connotaciones y una gran representación en el mapa astral, pues se relaciona con la espiritualidad y los pensamientos más profundos de cada persona, así como su proyección en las relaciones con las demás. Con respecto al amor, a Neptuno lo observaremos tanto en la Casa V, como en la VII, pues tanto en un lugar como en otro, tiene un importante impacto en la vida amorosa del nativo, y el estado del planeta en estos dos espacios condicionará la vida sentimental de la persona. Neptuno viene a representar esa nueva ilusión coincidiendo con la llegada de alguien en nuestras vidas, aportando un nuevo sueño y procurando que nuestro entorno sea totalmente distinto, esa sensación ilusoria que casi siempre provoca el amor, es más propia de Neptuno que de Venus, al menos en la mayoría de los casos.Cuando Neptuno se coloca en la Casa V, tanto en un horóscopo mensual, como anual, si está bien armonizado, puede suponer el encuentro con alguien que nos pone fuera de la realidad, alguien muy especial que logra que lo veamos todo de color de rosas; ese aspecto idílico es muy propio de estas posiciones Neptunianas, y en función del signo donde se encuentre y los aspectos o relaciones que guarde con los demás planetas, así será la persona que llega a nuestra vida. En ocasiones, algunos consultantes me han preguntado, cómo pueden saber, cómo pueden identificar si el amor que llega es verdadero o un fraude, pues por el estado cósmico de Neptuno, si está bien configurado, el amor es auténtico y la persona que nos hace perder los sentidos estará mucho tiempo con nosotros, en cambio si la disposición del planeta es negativa, es muy probable que percibamos los mismos síntomas idílicos y de enamoramiento, pero tanto el transcurso, como el desenlace de la relación no serán nada agradables, incluso pudiendo acarrear alguna situación negativa, como posterior depresión o tristeza crónica, al menos durante un tiempo, pues descorrer ese velo y comprobar lo que hay detrás, no será muy atractivo.
En la Casa VII, el sector del matrimonio, y en los horóscopos mensuales y anuales, la posición de Neptuno puede obedecer a disposiciones o sucesos transitorios. Bien configurado, puede hacer que nuestra pareja tenga un alto desarrollo espiritual, o incluso que durante una temporada se encuentre más envuelta sobre sí misma y tengamos un acceso peculiar a la comunicación y relación con nuestra esposa o marido, o que el mismo, esté pidiendo de nosotros algo diferente o que estemos a la altura de las emociones y desarrollo espiritual de nuestra pareja. Por otro lado, cuando Neptuno está mal situado, ya sea por el signo donde se encuentre o los aspectos que recibe de los demás planetas, la situación más común que suele plantearse es el engaño y la infidelidad matrimonial, que puede ser pasajera o prolongarse en el tiempo, pues lo que creemos ver en nuestra pareja es un mal reflejo de la realidad.
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