Históricamente Urano ha representado todos aquellos cambios en la humanidad que eran necesarios, siempre que Urano ha estado presente en un espacio prominente de un mapa político y haciendo referencia a un país en concreto, las revoluciones sociales y la renovación política han estado presentes. Pero Urano representa también el avance, los nuevos hallazgos de la humanidad, la electricidad, la computación y en definitiva Urano nos guía hacia nuestro futuro, pues representa igualmente la modernidad y los tiempos actuales. La cara oscura de Urano es esa cara repentina que suele tener y los cambios que con frecuencia se producen acompañados de una gran violencia. La energía nuclear y la radiación también se relacionan con Urano, recordemos el gran desastre nuclear sufrido en Japón el once de marzo de 2011, cuando Urano ingresaba en el signo de Aries, de forma histórica asociado a este país.
Pero al margen de los grandes avatares de la humanidad, veamos cómo nos influye a nivel personal y en el conjunto de nuestra vida. Como ya decimos, Urano es el factor que coincide con las grandes variaciones de nuestro entorno y en función de donde se encuentre, allí anunciará o coincidirá con un cambio, ya sea por tránsito hacia nuestras posiciones natales o por su ubicación en los mapas anuales (Revoluciones Solares) o mapas mensuales (Revoluciones Solares), así como progresiones y direcciones hacia posiciones natales.
Si por ejemplo, Urano alcanza nuestra casa segunda, ya sea por tránsito o en nuestras revoluciones, anual o mensual, es muy probable que nuestras finanzas puedan tener un cambio de relieve y en función de los aspectos y ángulos que reciba el planeta puede resultar positivo o negativo. Si Urano se relaciona con nuestra casa cuarta, anuncia una mudanza, un cambio de domicilio y los matices del mismo estarán expresados en el estado cósmico del planeta. Si Urano está en nuestra casa quinta, los cambios serán de orden amoroso, referidos a novios/as y a circunstancias sobre los mismos. En la casa sexta, normalmente nuestra experiencia nos dice, que suele haber un cambio de trabajo o cambio de destino dentro de la misma actividad. Cuando Urano se ubica en la casa séptima, los matices están referidos al matrimonio y con frecuencia anuncia un divorcio e importantes cambios de perspectivas en estos asuntos. En la casa décima puede coincidir con un cambio de profesión, no ya de trabajo sino de actividad y de carrera, algo más profundo que cuando se sitúa en la casa sexta, que a veces solo puede señalar un cambio de función dentro del ramo de actividad que se realiza. Urano en la casa once suele ser presagio de cambios de amistades o de nuevas tendencias y búsqueda de nuevos amigos. Pero el cambio más importante es cuando Urano se sitúa en el Ascendente, donde suele coincidir con importantes cambios personales que redundan en variaciones de relieve, que son los que nos hacen seguir caminos totalmente diferentes y suponen un punto de inflexión en nuestra vida.
Hay que recordar, que con frecuencia las posiciones planetarias, y las de Urano incluidas, marcan tendencias, es decir, los astros inclinan pero no obligan, y representan determinados momentos donde siempre las acciones corren de nuestro cargo y la última palabra la tenemos nostros.


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