Los eclipses son un hecho habitual dentro del ámbito de la mecánica celeste y es un fenómeno que se repite de cuatro a siete veces al año, incluyendo los eclipses de Sol y Luna, pues los mismos suelen venir acompañados, ya que cuando se produce un eclipse Lunar, al poco tiempo tenemos otro de Sol, como ahora es el caso. El pasado 25 de marzo tuvimos un eclipse Lunar penumbral, y el próximo 8 de abril tendremos el correspondiente eclipse solar, y conforme a la tradición astrológica, un eclipse supone un momento de intensa energía emocional y de transformación personal, que puede tener una influencia en nuestros ritmos vitales, tales como el periodo de sueño, que puede presentar anomalías. Cuando se produce un eclipse, ya sea de Sol o Luna, la pregunta recurrente es: ¿y a ti dónde te cae?, es decir, qué parte de nuestro mapa astrológico se verá afectado o señalado por este gran fenómeno y la influencia que pueda tener sobre esa esfera de la vida.
Muchos especialistas nos indican que los eclipses amplifican de un modo exponencial la energía Lunar, siendo un momento de gran intensidad energética y de fuerte influencia en el ser humano, personalmente creo que un eclipse supone un verdadero “corte lumínico” con todas sus consecuencias. La Luna, en su movimiento de traslación alrededor de la Tierra, genera un campo de fuerza y su paso continuado compone una verdadera bobina eléctrica, y cuando ésta se ve interrumpida por un eclipse se produce un verdadero cortocircuito, un colapso lumínico que la Tierra percibe y se contrae, pero que asimila con el paso del tiempo. Algo parecido ocurre con nuestros mapas astrológicos, que “sufren este impacto” y algunos tardan cierto tiempo en digerirlo, aunque no hay un tiempo definido para esta asimilación, pues cada cual cuenta con una “digestión” muy diferente. Algo similar ocurre con el campo electromagnético terrestre que con un centro sólido que rueda sobre el magma líquido generando este fenómeno de electromagnetismo, ¿qué pasaría si este proceso se detuviera?, el cine de ficción se ha ocupado de explicarnos que podría ocurrirnos.
Centrando este asunto de los eclipses en los aspectos estrictamente astrológicos, para un correcto seguimiento de la influencia de los mismos, tendríamos no solo que observar los posibles efectos o consecuencias en el mapa natal, habría que procurarle un mayor alcance, una mayor perspectiva, deberíamos de situar éstos eclipses en nuestros mapas Solares y Lunares para observar con mayor contraste el influjo del fenómeno. Es más, para una correcta asignación, habría que situar los eclipses Solares del año en el mapa de la Revolución Solar correspondiente, y los eclipses Lunares en los mapas de las Revoluciones Lunares donde se produzcan, de este modo obtenemos una posición, una ubicación más adecuada con vistas a una interpretación más acertada y cercana a la realidad de cada persona.
