La primera vez que escuché que
Dios es argentino fue en el film “Plata dulce” de 1982, donde al final de la
película en una triste y melancólica escena, el actor Julio De Grazia le decía
esto mismo a Federico Luppi. Posterior a esto lo he venido escuchando
periódicamente sin saber muy bien el sentido a este dictamen. Cuando nombraron
al Papa Francisco jefe de la Iglesia Católica, me quedé un tanto escéptico pues
no sabía si se trataba de otro protocolario jefe de estado, en este caso un
estado religioso, o si por el contrario se trataba de un auténtico líder
espiritual, ante tal confusión no voy a negar que en mi mente apareció la
recurrente frase del comienzo, pues la misma estaba a tal efecto. Desde que en
febrero de 2012 Neptuno ingresara en Piscis, la situación mundial ha cambiado
mucho y la espiritualidad ha ganado terreno, incluso diría que la sociedad es
más religiosa que antes, tanto en su versión positiva como la aparición de
grandes guías y figuras espirituales, así como la violencia y terrorismo que se
ha generado en nombre de la religión, siendo dos extremos que hablan de lo
mismo, de lo importante que son las creencias para el hombre. En el ámbito
cristiano y para suplir sus necesidades espirituales, muchos habían vuelto su
mirada hacia otros espacios religiosos, esos que hablaban de paz y que venían
de las altas montañas de Asia, y que muchos consideramos que se trataban de
verdaderos dirigentes espirituales, al mostrarnos un discurso diferente y lleno
de empatía, echando en falta que estos monjes vestidos de azafrán fueran
realmente nuestros curas y religiosos de toda la vida, pues la Iglesia,
politizada, mediatizada y bajo un mensaje excesivamente institucional, quedaba
muy lejos de su misión original.
Muchos observamos a la Iglesia
católica como un estamento más, una jerarquía social de relativa utilidad, la
cual perdió hace mucho su esencia, sin embargo, la presencia de Neptuno en
Piscis ha impulsado un nuevo renacimiento y dentro de este contexto nos ha
traído a alguien importante, alguien respetado en los grandes foros
internacionales, alguien con un mensaje diferente, desprovisto de esta imagen
severa y con un discurso de fraternidad y tolerancia. Sinceramente creo que el
Papa Francisco es un digno resultado de Neptuno de Piscis, que se acerca más a
las formas de un verdadero líder espiritual, y que está haciendo por no excluir
a nadie de la Iglesia Católica, habiéndose convertido en un oponente muy serio
a otras filosofías encarnadas por figuras como el Dalai Lama. Alejado del boato
y la opulencia de la Iglesia, el Papa Francisco pasar por ser ese salvador de
almas, más que el jefe de una institución y mostrando los verdaderos valores
del cristianismo. A veces pienso si será verdad aquello de que Dios es
argentino, creo que no pues de pequeño me enseñaron que Dios está por encima de
las condiciones humanas, aunque ahora tenga mis dudas.
